domingo, 6 abril, 2025

Para analistas, la guerra arancelaria puede desencadenar una recesión global

Es un escenario inédito en más de un siglo. La decisión del presidente norteamericano Donald Trump de imponer fuertes barreras arancelarias al ingreso de productos fabricados fuera de Estados Unidos generó un sismo global de magnitudes aún desconocidas.

Con un piso del 10% -como es el caso de Argentina- y picos del 49%, pasando por un 20% para productos europeos y 34% para China el “arancelazo” de Trump desmadró todo el tablero del comercio mundial.

Cabe recordar que los primeros movimientos en torno a un revival proteccionista para promover una reindustrialización y un compre nacional comenzaron castigando a dos socios y vecinos de EEUU como son México y Canadá. A esos países norteamericanos ya se les fijó aranceles para el ingreso de sus productos que, según la rama a la que pertenezcan, van del 10% (gas canadiense, por caso) al 25% (acero, aluminio). “Si fabrican en Estados Unidos la tasa es 0%”, repetía Trump, desde el martes.

La dura jugada de Trump no es, con todo, la de un lobo solitario, sino que respondería a una estrategia de sectores concentrados y con fuerte respaldo dentro del propio partido republicano.

“Hace tiempo que hay una parte del partido republicano que viene trabajando en un rediseño del rol de Estados Unidos, en esto no está solo Trump. Trump termina siendo el vocero. Los mercados no lo veían. Pensaban que este segundo mandato iba a ser como el primero, con un Trump muy fuerte en lo discursivo, pero que después ejecutaba poco. Creo que los mercados están percibiendo que ahora viene un cambio importante. El programa de subas arancelados es algo nunca visto, no pasó en EEUU en 100 años”, explicó a inversores argentinos Jorge Amato, Head of Latin America Investment Strategy for Citi Global Wealth Investments, en una conferencia virtual esta semana.

Para el ejecutivo este escenario implica “la necesidad de reorganizar recursos, fuentes de producción, clientes, todo el mundo se tiene que reestructurar para acomodarse a estas nuevas reglas de juego. Estados Unidos está rompiendo las reglas de juego que Estados Unidos propuso durante 70 años, el libre comercio, la no intervención por parte del gobierno, es un juego distinto totalmente y los mercados están shockeados. Nos cuesta entender que lo que conocíamos terminó y puede haber un cambio importante”.

En su visión, a partir de ahora los agentes económicos tienen que tomarse una pausa en la toma de decisiones y tratar de entender que se viene un cambio grande que los va a afectar en el mediano y largo plazo.

“De lo que se ha presentado hay muchas inconsistencias en el programa económico de Trump. Estados Unidos parece cada vez más un país emergente, con decisiones unilaterales. Eso pone a los mercados extremadamente nerviosos. Hay una rotación importante, a nivel global, de la percepción y el rol de Estados Unidos para con el resto del mundo. Mucho de lo que vemos ahora probablemente no sea permanente, es difícil proyectar en este escenario. Si los aranceles son hoy la política principal en 4 años viene otra administración y los saca, ahí es donde vemos este estilo de país emergente que arma y desarma fácilmente. El nivel de incertidumbre es altísimo”, remarca Amato.

Un nuevo rumbo. Para el especialista en comercio exterior Gustavo Scarpetta, la noticia de un arancel del 10% para productos de Argentina que busquen ingresar al mercado norteamericano es el menor de los males.

Y propone analizar el impacto colateral que generará este inédito golpe al flujo del comercio global.

“El grueso del comercio mundial se mueve entre tres bloques, Estados Unidos, la Unión Europea y el tándem China-Japón. Y al quedarse bloqueado el flujo entre Estados Unidos y China, el principal corredor, que es ese, se debilita y achica. Esto significa que China va a vender menos y que Estados Unidos va a comprar menos. El mayor exportador mundial se queda sin su principal mercado. Y si China vende menos tiene menos recursos para comprar y va a tener menos necesidad de comprar insumos para producir. Acero, petróleo, energía, alimentos pueden caer. China crece menos y compra menos a todos, a nosotros, a Brasil, a México, a todos. China es el principal mercado de 155 países. Es decir, esto implica que se debilita todo el comercio mundial”, explica.

La consecuencia directa del menor poder de compra de China no es difícil de imaginar: “si nos compra menos a nosotros, tenemos menos divisas, menos dólares para comprar y para todo lo que necesitamos, desde pagar deuda a financiar turismo. Se debilita todo y se pueden caer buena parte de los mercados. Además, afecta a nuestros principales clientes como es Brasil. Un antecedente de esto fue la crisis de 2009, cuando ningún país pudo aumentar sus exportaciones y se cayó el comercio mundial”.

Para Scarpetta el país puede verse afectado en tres capas: primero por la debilidad que tendrá el comercio mundial; segundo porque si China compra menos eso afectará particularmente el precio de los commodities y de los commodities agrícolas de forma extrema. Luz roja para la soja, el maíz, el trigo, el petróleo. Y tercero porque pone en jaque la estrategia del gobierno nacional de impulsar una apertura y baja de aranceles para promover importaciones cuando el mundo está virando hacia otro sentido.

“Hay mucha preocupación entre los especialistas. Las bolsas están cayendo porque están esperando una caída fuerte del comercio global. El año pasado EEUU estaba preocupado por la sobreproducción de China, que estaba produciendo más de lo que el mundo podría demandar. Ahora esos stocks están aún más grandes y van a salir a vender. Si no pueden ingresar a EEUU buscarán otros mercados y si no hay demanda, van a ajustar por precio, van a ser más baratos. Lo que compra EEUU es irremplazable”, remarca.

Esto se completa con el escenario recesivo en Europa con los principales países creciendo cero, con atraso tecnológico y poca flexibilidad. Se concibe así un escenario inédito con EEUU cerrado, China sin poder colocar producto y Europa estancada.

“Entre especialistas está cobrando fuerza la idea de que hay un 70% de probabilidad de recesión global. Esto puede cambiar si es todo una jugada de Trump para sentarlos a negociar un nuevo sistema multilateral de comercio. La OMC no tiene poder de sanción, lo único que puede hacer es darles un lugar para que se sienten a negociar. Pero si no se bajan los aranceles vamos a una recesión global”.

-¿Argentina debería revisar la estrategia de comercio exterior?
-El escenario cambió, el tablero mundial cambió. Hay un mundo en guerra comercial y tenemos un gobierno muy dogmático, que no se va a convencer fácilmente de cambiar de rumbo. Pensar que porque le vendemos poco a EEUU no nos va a afectar es tener una lectura y análisis limitado. Si el gobierno se mantiene dogmático a abrirse Argentina no la va a pasar bien.

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