viernes, 13 febrero, 2026

Acerca de legados póstumos

“Cosa que cuidadosamente se tiene reservada y oculta”. Eso dice el diccionario de la palabra secreto. Parece curioso como nos encargamos de desvirtuar, a menudo, su significado: lo mantenido al margen pasa a ser una confidencia que se abre a otras o se lo deja a ala espera para que alguien haga “justicia divina” y lo revele en su momento. Esos, creo, no son secretos sino formas de tamizar la verdad, de darla de a sorbos.

Nunca me han gustado las cartas póstumas en las que se sacan a la luz misterios familiares con los que, posiblemente, ya no se puede dialogar ni argumentar porque los protagonistas están muertos. Es como decirles a los que quedaron en este mundo: la verdad era dura para confesarla pero ahora que parto, es toda vuestra. ¿Para qué? Si algo merece saberse, hay que tener la valentía de compartirlo cuando existe la posibilidad de explicar, de profundizar. De otra forma es, casi, una agresión: hacete cargo de lo que yo no supe. Si evaluamos que algo resulta difícil de procesar, mantengámoslo así. La verdad no siempre nos hace libres.

Tampoco soy amigo de los legados que a veces se deslizan o directamente se ruegan casi mandatoriamente. “Cuando yo no esté me gustaría que mi casa quede para alguno de los hijos, que no se venda”. O “No dejen de reunirse para las fiestas y los cumpleaños: la familia, junta”. También: “No olviden de cuidar a la tía Faustina, sola no puede”.

Entiendo que son deseos loables; lo que critico es una manera de dejarlos pautados como si hubiera castigo o culpa en caso de no cumplirlos. Las conductas más honestas que se pueden esperar son aquellas que inculcamos durante años y que necesitan más del ejemplo que de la palabra: amor, cuidado, protección, mirada de futuro, respeto. Si uno logró generar estas raíces, el resto es innecesario; lo bueno llegará solo.

¿Qué me gustaría dejar como legado para los que me sobrevivan? Algo simple: que bailen mucho, que eso nadie te lo quita, que uno no se arrepiente de haber vivido pero sí de quedarse como testigo de un mundo que, siempre, sigue girando.

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

QUIERO RECIBIRLO

Más Noticias

Noticias
Relacionadas