En una intervención durante el Asia Pacific Financial and Innovation Symposium en Melbourne, el máximo ejecutivo de la mayor gestora de activos del mundo planteó un escenario de cautela para los inversores. Kapito destacó que las disrupciones en las cadenas de suministro, particularmente en energía y transporte marítimo, tendrán efectos persistentes.
Un shock con efectos prolongados
«Incluso si mañana se anunciara el fin de la guerra, el petróleo podría alcanzar los 150 dólares por barril», explicó Kapito. El tiempo requerido para normalizar las operaciones logísticas globales mantendría la presión sobre los precios. El ejecutivo se preguntó retóricamente sobre la duración de estas disrupciones y su impacto concreto en las empresas.
Respuesta atípica de los mercados
El presidente de BlackRock llamó la atención sobre la reacción moderada de los mercados financieros frente al conflicto. El índice S&P 500 ha registrado una caída inferior al 5% desde el inicio de las hostilidades, hace casi un mes. Activos refugio tradicionales como el oro y los bonos del Tesoro estadounidense también han retrocedido, en contraste con comportamientos históricos en contextos geopolíticos tensos.
Advertencias coincidentes desde otros fondos
En el mismo foro, Jim Zelter, presidente de Apollo Global Management, amplió la perspectiva de riesgo. Zelter alertó sobre un aumento en la probabilidad de una recesión en Estados Unidos y presiones sobre el ciclo crediticio, en caso de un conflicto prolongado. Señaló que el consumidor estadounidense, pilar del crecimiento reciente, ya muestra signos de debilidad, con una confianza en descenso y vulnerabilidad ante el alza de los precios de la energía.
Un golpe a la confianza
«No se trata solo de un shock en las tasas de interés, sino de un shock en la confianza para gastar en la mayor economía del mundo», afirmó Zelter. Sus declaraciones reflejan una preocupación creciente en Wall Street sobre la posible complacencia de los mercados ante las consecuencias económicas de la inestabilidad geopolítica.
Optimismo de largo plazo, precaución inmediata
A pesar de las advertencias sobre el corto plazo, Rob Kapito mantuvo una visión positiva para el horizonte de inversión a largo plazo. El ejecutivo citó la inteligencia artificial y la expansión de los mercados privados como motores estructurales de crecimiento. No obstante, su mensaje central fue claro: los inversores deberían reevaluar sus supuestos y prepararse para una mayor volatilidad y presiones inflacionarias derivadas de la situación en Medio Oriente.
