El expresidente Alberto Fernández realizó este viernes una fuerte crítica al gobierno de Javier Milei, luego de que una corte de apelaciones de Nueva York revocara una sentencia que obligaba al Estado argentino a pagar más de 16.000 millones de dólares por la expropiación de YPF. En declaraciones públicas, Fernández ironizó sobre la reacción oficial, deslizando que la victoria judicial no fue producto de la gestión actual.
Un fallo que alivia la presión fiscal
La Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York anuló este jueves la condena impuesta en 2023 por la jueza Loretta Preska, que había ordenado al país desembolsar unos 16.100 millones de dólares. La demanda fue iniciada en 2015 por accionistas minoritarios de la petrolera, cuyos derechos fueron adquiridos posteriormente por fondos de litigio como Burford Capital, tras la estatización de la empresa en 2012.
Analistas económicos destacan la magnitud del monto original, que equivalía a casi la mitad del presupuesto nacional argentino para el año 2024. La revocación del fallo, por lo tanto, representa un alivio significativo para las cuentas públicas, eliminando una contingencia de enorme escala.
La disputa política por el crédito
El centro de la polémica desatada por Fernández radica en a quién corresponde el mérito del resultado. El exmandatario sostuvo, a través de sus redes sociales, que el triunfo legal se debe exclusivamente al trabajo realizado durante su gobierno por la Procuración del Tesoro y al equipo jurídico contratado en Estados Unidos. Acusó al gobierno de Milei de «festejar un resultado que jamás buscó» y de haberse puesto, en su visión, «del lado de los fondos litigantes».
Además, Fernández subrayó que el fallo reconoce el derecho del Estado a expropiar empresas por razones de utilidad pública, un principio que, según él, fue defendido con éxito por la estrategia legal de su administración. También felicitó a los profesionales que intervinieron en la defensa del país.
Recurso pendiente y reacciones en el mercado
A pesar del revés judicial para los demandantes, el caso podría no haber concluido. Las partes afectadas por la decisión tienen la opción de apelar ante la Corte Suprema de Estados Unidos, última instancia judicial, la cual decidirá si acepta o no revisar la causa.
La noticia del fallo tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros. Las acciones de Burford Capital, el fondo que lideraba la demanda, se desplomaron más de un 40% tras conocerse la resolución de la corte neoyorquina, reflejando las expectativas truncadas de un cobro millonario.
El pronunciamiento de Fernández pone en evidencia cómo un logro en el frente externo se transforma rápidamente en un campo de batalla política doméstica, donde la disputa por la narrativa y la atribución de éxitos y fracasos continúa vigente.
