La nave Orion, con cuatro astronautas a bordo, encendió su motor principal para salir de la órbita terrestre y dirigirse al satélite natural, en la primera misión de este tipo desde el programa Apolo.
Los cuatro astronautas de la misión Artemis II de la NASA encendieron este jueves el motor de la nave Orion para abandonar la órbita terrestre y encaminarse hacia la Luna. Esta maniobra marca el inicio del viaje hacia el satélite natural, un hito que la agencia espacial estadounidense no realizaba con una tripulación desde 1972.
«La humanidad demostró una vez más de lo que es capaz», afirmó el astronauta canadiense Jeremy Hansen tras la crucial operación. Junto a él viajan los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch. Durante casi seis minutos, la nave generó el empuje necesario para iniciar su trayectoria lunar.
Los tripulantes describieron la experiencia como impresionante. «Nada te prepara para la emoción que te invade», comentó Koch, quien también destacó la vista de la Tierra «iluminada como si fuera de día y bañada por el resplandor de la Luna» durante una transmisión en vivo.
La misión no incluirá un alunizaje. En su lugar, la nave orbitará la Luna, pasando por su cara oculta, antes de iniciar el regreso a la Tierra, previsto para el 10 de abril. Con esta trayectoria, la tripulación se convertirá en la que más lejos ha viajado en el espacio.
«A partir de ahora, las leyes de la mecánica orbital guiarán a nuestra tripulación a la Luna, la rodearán y la traerán de vuelta», explicó Lori Glaze, científica de la NASA. El viaje de ida tomará entre tres y cuatro días, dada la distancia de aproximadamente 384.000 kilómetros.
Durante las primeras 24 horas tras el lanzamiento, los astronautas realizaron pruebas para verificar los sistemas de la nave, resolviendo algunos inconvenientes técnicos menores. «Me enorgullece llamarme ‘plomera espacial'», bromeó Koch al referirse a una reparación realizada.
La misión Artemis II tiene como objetivo verificar que todos los sistemas funcionen correctamente para futuras misiones, incluido el regreso de astronautas a la superficie lunar, planeado para 2028. El programa Artemis busca establecer una base sostenible cerca del polo sur lunar y servir como preparación para futuros vuelos a Marte.
Este viernes, la tripulación comenzó las actividades programadas para el viaje en el espacio profundo, que incluyen pruebas médicas, ensayos en microgravedad y revisiones del equipamiento. En los próximos días se realizarán ajustes de trayectoria y los astronautas practicarán observaciones y fotografías de objetivos geológicos lunares.
