Una investigación de larga duración sugiere que no todos los alimentos de origen vegetal tienen el mismo impacto en la salud cognitiva, destacando la importancia de elegir opciones integrales y nutritivas.
Un estudio liderado por la Universidad de Hawái en Manoa, publicado en la revista Neurology, analizó durante más de una década la relación entre distintos tipos de dietas basadas en vegetales y el riesgo de desarrollar Alzheimer y otras demencias. La investigación, que incluyó a casi 93.000 participantes con una edad promedio de 59 años, encontró asociaciones entre la calidad de este tipo de alimentación y la incidencia de deterioro cognitivo.
Los investigadores clasificaron los patrones alimentarios en tres categorías: una dieta basada en vegetales general (sin diferenciar calidad), una saludable (con cereales integrales, frutas, verduras, aceites vegetales, frutos secos, legumbres, té y café) y otra poco saludable (que incorpora cereales refinados, jugos de frutas, papas y azúcares añadidos). Es importante señalar que el estudio no evaluó dietas vegetarianas o veganas específicas, sino el grado de consumo de alimentos de origen vegetal.
«Nuestro estudio reveló que la calidad de una dieta basada en plantas es importante: una dieta de mayor calidad se asoció con un menor riesgo, mientras que una dieta de menor calidad se asoció con un mayor riesgo», explicó la autora principal, Song-Yi Park. Los resultados mostraron que, en un subgrupo que actualizó su información dietética diez años después, los cambios hacia hábitos más saludables también se relacionaron con variaciones en el riesgo.
Los autores señalaron como limitación el uso de cuestionarios alimentarios, que dependen de la memoria de los participantes. La investigación contó con el apoyo del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento y del Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.
