La obra social de la provincia de Buenos Aires acumula quejas por servicios y pagos, aunque desde la administración de Axel Kicillof destacan el aumento de prestaciones y presupuesto, atribuyendo parte de las dificultades al contexto nacional.
El Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), a cargo de Homero Giles, continúa recibiendo el respaldo del gobernador Axel Kicillof, en medio de una serie de reclamos y denuncias judiciales por su funcionamiento. Las quejas por la atención a afiliados y los pagos a profesionales de la salud se han mantenido durante años, siendo recogidas por espacios de la oposición política.
Según el presupuesto provincial, el IOMA contará para este año con recursos por $2.422.114.040.000. En el pasado, se han reportado situaciones como cirugías suspendidas por atrasos en pagos a anestesiólogos, problemas en la provisión de insumos para pacientes con diabetes y ostomizados, y falta de atención en clínicas de Mar del Plata, según denuncias del Colegio de Farmacéuticos bonaerense y la Federación Médica provincial.
En junio del año pasado, el Hospital Garrahan reclamó al IOMA una deuda de $4100 millones acumulada desde 2017, de la cual se había saldado poco más de $1000 millones. En marzo de 2026, la obra social fue víctima de un ciberataque a sus padrones de afiliación, aunque se informó que no afectó datos personales ni el funcionamiento del instituto.
Exlegisladores provinciales como Maricel Etchecoin (Coalición Cívica) y Ariel Bordaisco (UCR) han presentado pedidos de informes y solicitado declarar al IOMA en emergencia. Tras la apertura de sesiones legislativas, el diputado Diego Garciarena (UCR) afirmó que no se ve «una reforma profunda ni los recursos de los afiliados garantizando las prestaciones».
En noviembre pasado, el concejal Marcelo Mazzeo (La Libertad Avanza) inició una causa judicial que investiga a Giles y a Kicillof por delitos como administración fraudulenta y malversación de caudales públicos, alegando un «colapso sanitario» en la obra social.
Desde el gobierno provincial, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, defendió la gestión: «Estamos muy conformes con el funcionamiento del Ministerio de Salud y del IOMA». Argumentó que el problema no es específico del IOMA, sino del sistema de salud en su conjunto, y atribuyó parte de las dificultades a la desregulación de precios de medicamentos y tratamientos por parte del gobierno nacional. «El IOMA sufre las mismas consecuencias que sufren otras obras sociales y prepagas», comparó Bianco, destacando que el presupuesto y las prestaciones del instituto han aumentado.
