Proyecciones de la ONU indican una estabilización y posterior declive de la población mundial, un fenómeno con profundas implicancias económicas y sociales que ya se observa en varios países, incluida Argentina.
Según datos y proyecciones de Naciones Unidas, el mundo se encuentra en medio de una transición demográfica significativa. Actualmente, los nacimientos anuales se ubican en torno a los 145 millones, mientras que las muertes alcanzan los 70 millones y muestran una tendencia creciente. Este panorama evidencia un progresivo envejecimiento de la población a nivel global.
Las proyecciones indican que, hacia el año 2050, la población mundial podría estabilizarse. Para 2090, se estima que el número de fallecimientos superará al de nacimientos. Esta tendencia ya es visible en regiones como Europa Occidental, donde las tasas de crecimiento poblacional son bajas: Alemania y Francia (0,3%), Bélgica (0,7%) y Países Bajos (0,6%). El nivel de reemplazo generacional, necesario para mantener una población estable, se sitúa en 2,1 hijos por mujer, una cifra que muchos países no alcanzan.
China e India presentan casos de estudio distintos. China, tras décadas de política de un hijo, ahora permite dos, mientras impulsa su productividad económica. India, actualmente el país más poblado del mundo y la sexta economía, no implementó políticas restrictivas de natalidad.
En Argentina, el fenómeno también se manifiesta. El último censo (2022) registró 45.892.285 habitantes, y las proyecciones de expertos de la ONU estiman una población estacionaria futura de alrededor de 50 millones. Un ejemplo concreto es la Ciudad de Buenos Aires, donde algunos establecimientos preescolares han cerrado por falta de niños. La inmigración cumple un rol clave para suplir, en parte, la demanda laboral en un contexto de estancamiento de la población originaria.
Ante este escenario, se analiza la necesidad de un crecimiento económico ordenado y de alta productividad. El envejecimiento poblacional podría requerir una adaptación a nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial, una reestructuración de la jornada laboral y un enfoque en sectores estratégicos como la agricultura, la minería y los hidrocarburos, para impulsar el desarrollo del país.
