La increíble historia del profesor croata que desafió a la muerte en múltiples ocasiones y cuya vida dio un giro inesperado al obtener un premio millonario.
La vida de Frane Selak, un profesor de música croata, dista mucho de ser ordinaria. Durante décadas, su nombre estuvo ligado a una paradoja: ¿era el hombre más afortunado del mundo por escapar de la muerte o el más desafortunado por verse envuelto en tantas tragedias? «Nunca pensé que fuera afortunado por sobrevivir; pensaba que tenía mala suerte por estar en esos accidentes», declaró en su momento, según recogió The Telegraph.
Su serie de eventos extraordinarios comenzó en 1962, a los 33 años. Durante un viaje en tren de Sarajevo a Dubrovnik, el convoy descarriló y cayó a un río helado. Selak logró escapar nadando con un brazo roto, mientras que 17 personas fallecieron. Un año después, en su primer y único vuelo en avión, una puerta defectuosa se soltó y lo eyectó de la aeronave. Minutos después, el avión se estrelló, cobrándose 19 vidas. Selak sobrevivió al caer en un pajar y despertar en un hospital con heridas menores.
En 1966, un colectivo en el que viajaba derrapó y cayó a un río. Cuatro pasajeros murieron, pero él salió con cortes y moretones. Decidido a evitar el transporte público, compró un auto, pero esto no lo alejó del peligro. En 1970, su vehículo se incendió en una autopista y logró salir segundos antes de que explotara. En 1973, otro desperfecto en el auto provocó un incendio en el habitáculo, dejándolo con quemaduras y la pérdida de gran parte de su cabello.
Tras un período de calma, en 1995 fue atropellado por un colectivo en Zagreb y se levantó casi ileso. Al año siguiente, en una ruta de montaña, su auto chocó contra un camión, atravesó una barrera y quedó suspendido en un precipicio de 90 metros. Selak saltó en el último instante, agarrándose de un árbol, y vio cómo su vehículo explotaba al caer.
En 2003, tras siete encuentros cercanos con la muerte, el destino le ofreció un giro inesperado. Con el primer boleto de lotería que compró en su vida, ganó 800.000 euros. Tras un breve paso por el lujo, decidió vender sus posesiones más valiosas, como una mansión, y repartió gran parte de su fortuna entre familiares y amigos. Años después, criticó la forma en que algunos programas de televisión contaron su historia, señalando inexactitudes y expresando que sobrevivía con su pensión.
Finalmente, se retiró a una vida modesta en Petrinja con su esposa Katarina. «Lo que necesito a esta edad es a mi Katarina. El dinero no puede cambiar nada», afirmó.
