La cantante y showwoman italiana legó toda su fortuna a un hombre prácticamente desconocido para el público. ¿Quién es y cómo llegó a ser su único heredero?
Raffaella Carrà, ícono del pop y la televisión, falleció en 2021 dejando un legado artístico imborrable. Sin embargo, su testamento reservó una sorpresa: nombró como único heredero de todos sus bienes a Gian Luca Pelloni, un hombre que hasta entonces había pasado desapercindido para los medios.
Nacida como Raffaella Maria Roberta Pelloni en Bolonia en 1943, la artista comenzó su carrera en el cine antes de convertirse en un fenómeno televisivo en Italia y España. Con programas como ‘Canzonissima’ y ‘¡Hola Raffaella!’, marcó a generaciones enteras con su energía y su actitud libre frente al amor y el cuerpo.
En Argentina, su influencia fue clave: el programa ‘¡Hola, Susana!’ de Susana Giménez se inspiró directamente en el formato que Carrà había popularizado.
Gian Luca Pelloni, cuyo apellido coincide con el de la cantante, era una figura reservada. Según documentos legales, Carrà lo adoptó en sus últimos años, convirtiéndolo en su hijo y heredero universal. La relación entre ambos se mantuvo en secreto hasta después de su muerte.
La vida sentimental de Carrà fue siempre discreta. Su pareja más conocida fue el director Gianni Boncompagni, con quien trabajó en sus primeros grandes éxitos. Luego mantuvo una larga relación con el coreógrafo Sergio Japino, incluso después de separarse. También se la vinculó con el actor argentino Jorge Martínez, aunque ella nunca confirmó esos rumores.
Hoy, el nombre de Gian Luca Pelloni es la llave para entender el costado más privado de una mujer que supo brillar en el escenario mientras guardaba celosamente su intimidad.
