Con cuatro pasaportes y una personalidad única, el extremo francés se destaca en el fútbol alemán y se perfila como figura clave en el próximo Mundial.
Michael Akpovie Olise es un futbolista fuera de lo común. Nacido en Londres, pero con raíces en Francia, Argelia y Nigeria, el extremo del Bayern Munich ha llamado la atención no solo por su calidad con la pelota, sino también por su carácter reservado y su forma de entender el juego.
Zurdo, de paso largo y sonrisa esquiva, Olise creció admirando a Neymar, aunque también reconoce la influencia de Lionel Messi y Zinedine Zidane. «Neymar era mi jugador favorito de niño. Me gustaba su juego de trucos… Pero se aprende algo de varios jugadores, es la única manera de ser completo», comentó en una entrevista.
Su trayectoria lo llevó del Reading al Crystal Palace y, desde hace dos temporadas, al gigante bávaro. Este martes, el Bayern enfrenta al PSG por las semifinales de la Champions League, y Olise se perfila como una de las armas ofensivas del equipo dirigido por Vincent Kompany.
El técnico belga destacó la personalidad del jugador: «Olise es simplemente despreocupado por naturaleza… esa es la mejor manera de describirlo. Incluso después de ganar la Bundesliga, ves a todos celebrando, saltando, tomándose fotos… y él está ahí tranquilo, como si fuera un día normal».
Con un valor de mercado estimado en 140 millones de dólares, Olise es el segundo jugador mejor cotizado de la selección francesa, solo detrás de Kylian Mbappé. Forma parte de una generación ofensiva de alto nivel que incluye a Ousmane Dembélé, Désiré Doué, Rayan Cherki, Marcus Thuram, entre otros.
Francia debutará en el Mundial ante Senegal el 16 de junio, y el seleccionador Didier Deschamps tendrá el desafío de elegir a sus atacantes entre un grupo de talento excepcional.
