El velorio de Tomás Orihuela, el joven de 19 años fallecido en la Comisaría Sexta de barrio General Paz, estuvo marcado por una caravana de motos y el traslado de cuatro familiares detenidos que pidieron estar presentes en la despedida.
El velorio de Tomás Orihuela, el joven de 19 años fallecido en la Comisaría Sexta de barrio General Paz, estuvo marcado por dos escenas que se superpusieron: una caravana multitudinaria de motos que recorrió las calles del barrio Pueyrredón y un operativo del Servicio Penitenciario para trasladar a cuatro familiares detenidos que pidieron estar presentes en la despedida. El traslado fue para dos hermanos y dos primos de Orihuela. Tres de ellos fueron llevados desde la cárcel de Bouwer y uno desde el penal de Cruz del Eje.
Sin embargo, el velorio se desarrolló a ocho cuadras de Bajo Pueyrredón, donde ese mismo miércoles se produjo un enfrentamiento a tiros entre vecinos y la Policía.
La ley 24.660 de Ejecución Penitenciaria, en su artículo 166, autoriza salidas extraordinarias ante el fallecimiento de familiares o allegados con derecho a visita, cuando existan razones humanitarias. La misma norma, sin embargo, habilita a la autoridad judicial a rechazar el pedido si hay «motivos serios y fundamentados» para hacerlo. En todos los casos, la decisión de autorizar o denegar el traslado recae sobre la autoridad judicial a cargo: un juez, un fiscal o un tribunal, según la situación procesal del detenido.
En el caso de los familiares de Orihuela, el pedido ingresó el martes a la noche y debió resolverse antes de las 24 horas. La autorización no la firmó la jueza de Ejecución Rita Fonzalida sino una prosecretaria, según reportó El Doce.
El procedimiento habitual, una vez recibida la notificación del fallecimiento, implica que el interno o su abogado solicite formalmente la salida al Servicio Penitenciario, que la autoridad judicial requiera un informe de conducta y que, con ese insumo, se defina si el traslado procede y bajo qué condiciones.
Más allá del debate por los traslados, la familia de Orihuela sostiene que el joven fue víctima de violencia dentro de la comisaría. Según denunciaron, presentaba un edema cerebral junto con complicaciones en un pulmón y un riñón, lesiones que no serían compatibles con un suicidio. También afirman que la orden de detención que los efectivos exhibieron al momento del arresto estaba vencida y que no pudieron verlo la noche de su muerte, pese a que la madre se acercó a la Sexta a llevarle alimentos y ropa.
