La cantidad de hogares con asistencia energética cayó de 10,8 millones a 8,73 millones en electricidad y de 5,64 millones a 4,78 millones en gas natural, mientras el gasto público en subsidios se redujo del 1,4% al 0,6% del PBI.
La lista de hogares subsidiados en servicios de luz y gas se redujo en aproximadamente 3 millones desde el inicio de la gestión de Javier Milei en 2023. Actualmente, 2,1 millones de hogares menos reciben asistencia en electricidad y 900.000 en gas natural por redes, en comparación con diciembre de 2023.
El recorte de subsidios permitió una reducción del gasto público equivalente a más de US$5.600 millones. Medido en relación al PBI, ese gasto disminuyó de niveles cercanos al 1,4% a alrededor del 0,6%, en línea con la meta oficial de llevarlo al 0,5% en 2026.
Además, se realizó una depuración del padrón de beneficiarios. La Secretaría de Energía identificó 15.518 hogares en countries y barrios cerrados que recibían subsidios, 370.000 registros a nombre de personas fallecidas y 1,59 millones de hogares que reunían condiciones para acceder a la asistencia pero nunca la habían solicitado. También se eliminó la ayuda a comercios e industrias.
En el servicio eléctrico, los hogares con subsidios pasaron de 10,8 millones en diciembre de 2023 (67,1% del total) a 9,23 millones al cierre de 2025 (55,8%). Con la puesta en marcha del esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), ese universo se redujo a 8,73 millones de usuarios (53%), lo que implicó una nueva disminución de 500.000 hogares.
En gas por redes, los usuarios con asistencia bajaron de 5,64 millones en diciembre de 2023 (59,8% del total) a 5,12 millones hacia fines de 2025 (53,4%). Tras la aplicación del SEF, el número cayó a 4,78 millones (49,8%), consolidando un escenario con mayoría de usuarios sin subsidios.
Desde 2022 se trabajaba en la reducción de subsidios mediante una segmentación por ingresos en tres categorías: N1 (altos, tarifa plena), N2 (bajos, mayor subsidio) y N3 (medios, asistencia parcial). A partir de este año, el Gobierno simplificó el esquema a dos categorías: hogares con subsidio y hogares sin subsidio, definidos por ingreso, patrimonio y consumo. El recorte impactó especialmente en los usuarios de ingresos medios, que antes accedían a subsidios parciales y ahora quedaron fuera del beneficio.
La recomposición tarifaria estuvo acompañada de una mejora en los niveles de pago: la cobrabilidad escaló del 48% al 97% desde el comienzo de la gestión, mientras que la mora se redujo a alrededor del 3%.
