El exsecretario de Obra Pública del kirchnerismo intentó sostener su inocencia y la de Cristina Kirchner durante la última audiencia del juicio.
La última audiencia del juicio de los cuadernos de las coimas le ofreció a José López la posibilidad de reconvertirse una vez más. Frente a los jueces del tribunal, el exsecretario de Obra Pública del kirchnerismo puso a media asta su declaración como arrepentido e intentó sostener su inocencia y la de Cristina Kirchner, sin hacer implosionar su régimen de imputado colaborador.
Apegado a un libreto que leyó durante casi 30 minutos, afirmó que durante su época como funcionario “actuó siempre dentro de los parámetros de la política”, una actividad en la que no siempre es fácil saber “si se cruzan o no algunos límites”. Fue el último López. Antes hubo otros: el funcionario fiel que creció junto a los Kirchner; el arrepentido que detalló el sistema de recaudación; y aquel que quiso salirse del juicio alegando problemas de salud mental.
López fue el hombre fuerte de la obra pública durante todo el kirchnerismo. En el organigrama, respondía a Julio De Vido, pero su vínculo con el matrimonio Kirchner nació en Santa Cruz. Con Néstor Kirchner al mando del Ejecutivo provincial, López pasó a ocupar un lugar en Vialidad y luego a presidir Desarrollo Urbano. Después vendría la aventura nacional, desde 2004 hasta 2015.
Su huella más profunda en la vida pública la dejó en junio de 2016, al ser sorprendido en un convento de General Rodríguez intentando ocultar casi 9 millones de dólares. Por ese entonces, López era diputado del Parlasur y todavía no había hecho su primer cambio de piel. Se convirtió en un lastre para el kirchnerismo con su decisión de apegarse al régimen de imputado colaborador en el caso cuadernos. Declaró durante más de diez horas ante el fiscal Carlos Stornelli, aportando detalles que corroboraron la existencia del sistema de coimas descripto por el chofer Oscar Centeno.
En marzo de este año, su abogada pidió al tribunal que lo apartara del proceso por un “evidente cuadro incapacitante”, pero un peritaje circunscribió los lapsus a episodios puntuales y la defensa desistió. López ofreció su versión más reciente al declararse inocente, negó haber integrado una asociación ilícita y afirmó no haber tenido “intención” de cometer delito. Ajustó su versión sobre Cristina Kirchner, sosteniendo que nunca la concibió como jefa de una asociación ilícita, pero no se desdijo de su confesión como arrepentido.
