El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó una denuncia penal contra el diputado Rodolfo Tailhade por presunto espionaje, luego de que el legislador cuestionara el uso de la custodia oficial por parte de la esposa de Adorni. Tailhade respondió con un escrito ante la Justicia, rechazó los términos de la acusación y solicitó nuevas medidas de prueba.
El conflicto entre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el diputado Rodolfo Tailhade sumó un nuevo capítulo. La denuncia fue presentada el martes 5 por la directora de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Seguridad, Mariana Venesio, y el subsecretario Legal de la cartera, Diego Hernán Goldman. El movimiento se interpretó como un respaldo directo a Adorni por parte de la ministra Alejandra Monteoliva.
La presentación recayó en el Juzgado Federal N.º 5, a cargo de la magistrada María Eugenia Capuchetti, con intervención de la fiscal Paloma Ochoa. Tailhade no demoró su respuesta: el mismo martes envió un escrito a la fiscal donde recordó las inmunidades parlamentarias y negó cualquier actividad de espionaje. El diputado calificó la demanda como “un mamarracho, un verdadero bochorno institucional” y contraatacó pidiendo a la Justicia que produzca nuevas medidas de prueba.
El origen del conflicto se remonta a la presentación del informe de gestión de Adorni, cuando Tailhade aseguró que la esposa del jefe de Gabinete, Bettina Angeletti, se moviliza en un auto oficial con seis efectivos de la Policía Federal Argentina para actividades cotidianas, como llevar a sus hijos al colegio, ir a la manicura o salir con amigas. En la denuncia presentada por Venesio y Goldman se sostiene que “resulta significativamente preocupante que un miembro del Congreso exponga públicamente los quehaceres privados del cónyuge de uno de los más altos funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional”.
Los funcionarios agregaron que “aún más grave resulta que el diputado refiera conocer con precisión el desempeño y logística funcional de la custodia eventualmente a cargo de la seguridad del señor jefe de Gabinete y su familia”. En la denuncia se concluye que, de ser ciertas las alusiones, Tailhade se habría valido de medios ilegítimos, y se plantea la hipótesis de espionaje ilegal como una cuestión de seguridad nacional. Asimismo, se requirió investigar la actividad del diputado y se subrayó su pasado como director de Contrainteligencia de la SIDE.
En su respuesta, Tailhade rechazó los términos y remarcó que “resulta evidente hasta para un infante que en el caso no hay nada parecido al espionaje”. Señaló que los movimientos de Angeletti que describió corresponden a lugares públicos: el colegio de los hijos, un local de estética de manos y un bar de Palermo. “Al tratarse de lugares públicos, la presencia de una mujer en un auto oficial, con dos guardaespaldas visibles, no pasa desapercibida”, argumentó.
