El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires intensificó los controles y las clausuras preventivas en bares y restaurantes de Palermo, principalmente por infracciones vinculadas a la gestión de residuos. Los reclamos vecinales por higiene urbana crecieron un 69% en el último año.
Las fajas de clausura volvieron a multiplicarse en las puertas de bares y restaurantes porteños por un motivo que se repite: la gestión de residuos. En medio de un aumento sostenido de los reclamos vecinales por higiene urbana, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires intensificó los controles y profundizó las clausuras preventivas, con foco en infracciones vinculadas a la disposición de basura.
Según datos del Sistema Único de Atención Ciudadana (Suaci), la higiene urbana concentra hoy la mayor cantidad de reclamos. Entre enero de 2025 y enero de 2026 se registraron 558.748 contactos por este tema, frente a 331.535 en el mismo período anterior, lo que implica un incremento del 69%. En ese lapso, de los 1.500.000 contactos ingresados al sistema, el 35% estuvo vinculado a la higiene urbana.
En una recorrida por Palermo, uno de los barrios con mayor concentración de locales gastronómicos, se constató que casi el 70% de las clausuras en bares responde a infracciones en la gestión de residuos. Entre las faltas más frecuentes figuran la ausencia de contenedores propios dentro de los locales, la disposición de basura en días no permitidos y el incumplimiento del régimen de grandes generadores.
En la calle Jorge Luis Borges 2205, el bar Mouli permanece clausurado desde el 3 de mayo. Un cartel en la puerta informa a los clientes que se trata de una cuestión administrativa vinculada al registro de residuos húmedos, no de una clausura por motivos sanitarios ni de seguridad alimentaria.
Vecinos y trabajadores expresaron opiniones encontradas. Lucía Bonaldi, vecina de la zona, señaló: “Vengo seguido y la verdad es que Palermo está cada vez más sucio. Me parece bien que haya controles, porque si no nadie cumple”. En tanto, Martín Rojas, trabajador gastronómico, indicó: “Esto afecta directamente a los empleados. Cuando cierran un lugar, los que pierden son los que viven del día a día”.
A pocas cuadras, sobre Raúl Scalabrini Ortiz 3195, el local de Tea Connection ya reabrió tras una clausura aplicada el 27 de abril. La gerente, Valentina, explicó que la infracción se originó por un error en la disposición de residuos durante el fin de semana. La clausura se extendió durante 72 horas, durante las cuales el local permaneció cerrado al público.
