El equipo económico celebra un repunte en varios sectores durante marzo, mientras consultoras privadas advierten que la recuperación es parcial y depende del sector externo.
El Gobierno argentino se muestra optimista ante los primeros indicadores de actividad económica de marzo, que muestran una leve recuperación tras meses de caída. Según datos oficiales, rubros como la producción de acero (+11,4%), la molienda de soja (+21,4%) y los despachos de cemento (+5,5%) registraron subas significativas. También mejoraron las ventas de bebidas sin alcohol (1,2%) y los patentamientos automotores (2,3%).
“Los procesos de recuperación nunca son lineales ni homogéneos. Pero los números apuntan a mejoras, y con bases sólidas, las mejoras se retroalimentan y conllevan a un ciclo virtuoso”, señaló una fuente gubernamental.
Sin embargo, consultoras privadas como Eco Go y Analytica ratifican el repunte, pero alertan sobre su sustentabilidad. El Estimador de Actividad Económica (EsAE) de Eco Go registró una expansión desestacionalizada del 0,8% en marzo frente a febrero, y un alza interanual del 2,4%. No obstante, la recuperación no es integral: el motor principal fue el sector externo, con un aumento del 41,2% en exportaciones, mientras que el consumo apenas creció 1,4%.
Analytica, por su parte, reportó una mejora del 0,9% desestacionalizado, pero advirtió que el consumo privado, el crédito a familias y la confianza del consumidor volvieron a deteriorarse. “La recuperación tiene un techo bajo”, indicaron.
La Unión Industrial Argentina (UIA) también observó un repunte general del 3,2% en marzo, aunque aclaró que la industria sigue operando por debajo de los niveles de 2022 y 2023.
En paralelo, la morosidad bancaria alcanzó un pico del 11,2%, el nivel más alto desde 2009. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, explicó que se trata de un “efecto esperado” tras la reactivación del crédito y la eliminación de la licuación inflacionaria. “Si no hay crédito, no hay mora; cuando volvió el crédito, apareció la mora”, sostuvo.
Un informe del Centro RA de la UBA señala que el incumplimiento en créditos al consumo saltó del 2,5% al 12,1%, mientras que la morosidad total de los hogares alcanzó el 10,6%, superando los peores registros de la pandemia.
