En el marco de la Semana de la Miel, la FAO, junto con CAFRAM y SADA, impulsan una agenda para destacar el rol de las abejas y promover el consumo local de miel.
En el marco de la Semana de la Miel, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con la Cámara Argentina de Fraccionadores de Miel (CAFRAM) y la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA), impulsan una agenda común para destacar el rol de las abejas, fortalecer la actividad apícola y promover el consumo de miel y sus derivados.
La campaña “Más Miel Todo el Año” busca promover su consumo y valorar a los apicultores, e incluye ferias, stands de productores —como en el Paseo del Buen Pastor del 15 al 17 de mayo— y degustaciones hasta el Día Mundial de las Abejas (20 de mayo).
Con producción en 22 provincias y más de 80 tipos según su origen botánico, el país se ubica entre los principales productores y exportadores mundiales de miel. Se estima una producción promedio de 80.000 toneladas anuales, de las cuales aproximadamente el 95% se exporta a granel. Sin embargo, el consumo interno ronda los 200 gramos per cápita al año, muy por debajo de otros países como Alemania, que supera el kilo por persona.
“Detrás de cada frasco de miel hay un productor que combina saberes ancestrales con innovación, y nuevas generaciones que están renovando la actividad, en estrecho vínculo con el territorio”, señala María Julia Cabello, responsable del Área de Desarrollo Rural Sostenible de la representación de la FAO en Argentina.
La diversidad de mieles disponibles permite ofrecer productos con perfiles diferenciados de sabor, color y composición, que van más allá de sus usos medicinales conocidos. Sin embargo, estas características aún tienen baja visibilidad en el mercado interno.
La apicultura, además, cumple una función clave a través de la polinización, de la que depende en parte el 75% de los cultivos destinados a la alimentación. Así, su fortalecimiento impacta no solo en la producción de miel, sino también en la productividad agrícola y la sostenibilidad de los sistemas.
“En un contexto de mayor interés por alimentos naturales y de origen, la miel tiene potencial para posicionarse con mayor valor en el mercado local. Esto podría traducirse en mejores oportunidades para productores y en un mayor desarrollo de las economías regionales”, finaliza Cabello.
Datos clave:
● Producción promedio de miel argentina: 80.000 toneladas anuales
● Aproximadamente, el 95% se exporta a granel
● Consumo interno: 200 g per cápita (vs. más de 1 kg en países como Alemania)
● Buenos Aires concentra el 44% de la producción nacional
● Más de 80 tipos de miel según su origen botánico
● Más del 75% de los cultivos alimentarios dependen en parte de la polinización
