El ingeniero Nicolás Malinovsky expresó su preocupación por la posible venta de activos estratégicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica, en el marco del proceso de privatización impulsado por el gobierno de Javier Milei.
La posible venta de activos estratégicos vinculados a la Comisión Nacional de Energía Atómica generó preocupación en sectores energéticos y científicos del país. El ingeniero Nicolás Malinovsky calificó el proceso impulsado por el gobierno de Javier Milei como “un remate de soberanía” y advirtió sobre el impacto que podría tener la privatización de empresas, proyectos y reservas estratégicas desarrolladas durante más de siete décadas.
En diálogo con Punto a Punto Radio (90.7 FM), Malinovsky sostuvo que el avance sobre el sector nuclear forma parte de “un plan sistemático de privatización” que incluye áreas consideradas sensibles para el desarrollo energético nacional. “Privatizar esto es privatizar años de soberanía, de desarrollo científico-tecnológico y de trabajo argentino”, afirmó. Además, cuestionó la paralización del proyecto CAREM, el reactor modular diseñado en Argentina que ya tenía un 65% de avance. “Hoy está abandonado, con yuyos altos”, afirmó.
De acuerdo a su análisis, la pérdida de personal calificado, el congelamiento salarial y la falta de proyectos generaron un fuerte éxodo de profesionales hacia el sector privado y el exterior. “La gerencia de ingeniería ya perdió más del 20% del personal”, sostuvo.
Otro de los puntos que marcó el especialista fue el interés internacional sobre las reservas de uranio argentinas. Malinovsky vinculó directamente el interés sobre esos recursos con el nuevo plan nuclear impulsado por Donald Trump en Estados Unidos, orientado a abastecer la creciente demanda energética de los centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial. Según explicó, Estados Unidos importa casi la totalidad del uranio que consumen sus centrales nucleares y busca reemplazar las compras provenientes de Rusia tras las restricciones impuestas en los últimos años. “Argentina tiene alrededor de 40 mil toneladas de uranio y Estados Unidos necesita nuevos proveedores”, afirmó. El especialista advirtió que, bajo este esquema, los yacimientos podrían quedar en manos privadas para exportar dióxido de uranio sin industrialización local.
Finalmente, Malinovsky hizo referencia a denuncias por gastos y manejos internos dentro de Nucleoeléctrica Argentina durante la gestión de Demián Reidel, aunque sostuvo que el problema central no pasa únicamente por los escándalos administrativos. “Lo más grave es la paralización de proyectos estratégicos y el desmantelamiento de capacidades tecnológicas”, planteó. Además, comparó el escenario actual con el proceso de privatizaciones de la década de 1990 y advirtió sobre el ingreso de grupos empresarios vinculados al oficialismo a distintas áreas del sistema energético. Según afirmó, el modelo actual apunta a transferir infraestructura estratégica construida con fondos públicos hacia sectores privados sin inversiones equivalentes a cambio.
