Gustavo, de 39 años, y Priscila, de 29, se conocieron en Mar del Plata. A pesar de la distancia, mantuvieron la relación durante un año con viajes de 12 horas en colectivo. Actualmente viven juntos en el sur de Córdoba y tienen dos hijos.
Gustavo, de 39 años, y Priscila, de 29, se conocieron en la playa de Mar del Plata durante el verano. Ambos estaban de vacaciones con amigos. Priscila había viajado desde Santa Fe y Gustavo desde el sur de Córdoba.
Esa primera noche, Priscila salió sola a encontrarse con Gustavo. «Fue muy gracioso porque estábamos en frente y no nos reconocimos sin gorra ni anteojos», recordó Priscila. Durante la cita, Gustavo le informó que era divorciado. Priscila respondió: «Lo importante es que no haya hijos de por medio».
A Priscila le quedaban dos días de vacaciones. Los pasaron juntos y se dieron el primer beso a la salida de un bar. Al regresar a Santa Fe, Priscila pensó que no volvería a verlo. «Ya está, ni se acuerda de mí, lo tomé como un amor de verano», dijo.
Sin embargo, mantuvieron contacto telefónico durante dos meses. Luego, Gustavo decidió viajar 12 horas en colectivo para visitarla. «Esperaba seis horas en la noche en la terminal de Rosario tomando mate para pasar el frío en invierno porque su próximo cole salía a las seis de la mañana», relató Priscila.
Después de un año de viajes frecuentes, Gustavo propuso que Priscila se mudara a su casa en el sur de Córdoba. Ella aceptó, consiguió trabajo como docente y actualmente viven juntos con sus dos hijos. «Lo que destaca nuestra relación es el respeto por el otro y el querer algo intermedio para nuestros hijos», afirmó Priscila.
