Un estudio del Hospital de Clínicas de la UBA indicó que el 48% de las participantes asociaba la muerte principalmente con el cáncer, aunque las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres a nivel global.
Un estudio reveló que la mitad de las mujeres de más de 50 años podría tener enfermedad vascular sin saberlo, aunque más del 80% de los eventos graves podrían prevenirse mediante controles adecuados y la adopción de hábitos saludables.
Según el relevamiento, difundido por NA, en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se conmemora cada 28 de mayo, de acuerdo con la Federación Mundial del Corazón, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en las mujeres de todo el mundo, aunque desde el centro de salud de la UBA detectaron que el 48% de las participantes asociaba la muerte principalmente con el cáncer, en muchos casos porque habían tenido familiares que fallecieron por esa enfermedad.
“Las mujeres constituyen una población especialmente vulnerable y, muchas veces, poco representada en las alertas y campañas de concientización de la sociedad. A pesar de presentar una alta prevalencia de factores de riesgo y enfermedad cardiovascular preexistente, la problemática suele permanecer subdiagnosticada y subestimada, lo que retrasa la detección temprana y el acceso oportuno a estrategias de prevención y tratamiento”, explicó la doctora Verónica Volberg (M.N 86.612), jefa de la División Cardiología del Hospital de Clínicas.
La Dra. Analía Aquieri (M.N 114.729), médica cardióloga del Laboratorio de Hipertensión Arterial del Hospital de Clínicas, explicó que “las mujeres fallecen con mayor frecuencia por infartos y accidentes cerebrovasculares que por cánceres ginecológicos”.
“Aunque durante la etapa fértil cuentan con la protección de sus hormonas, esa ventaja disminuye con la llegada de la menopausia, momento en el que el riesgo cardiovascular aumenta de manera significativa”, precisó.
“Este incremento es aún más marcado en aquellas que presentan factores de riesgo cardiovascular propios de las mujeres como la hipertensión en el embarazo, la diabetes gestacional, la menopausia precoz, niños con bajo peso al nacer, partos prematuros, enfermedad autoinmune o tratamiento oncológico para el cáncer de mama”, agregó.
Si bien las enfermedades cardiovasculares no se presentan de una única manera, la más común es la aterosclerosis, un proceso progresivo en el que las arterias se endurecen y se estrechan por la acumulación de grasa, colesterol e inflamación crónica.
“En el 52% de las mujeres que participaron del estudio del Hospital de Clínicas -de una edad promedio de 58 años-, se detectaron placas de ateroma, acumulaciones de colesterol que se forman dentro de las arterias que predisponen la aparición de ACV o infarto”, sostuvo el médico Joel Valledor (M.N. 167.569), jefe de residentes en la División Cardiología del hospital de la UBA.
“La mayoría de las muertes cardiovasculares son evitables. Son el resultado de años de descuido, falta de controles y la falsa creencia de que la salud solo se pierde cuando aparece el dolor. Y en este campo, cuanto antes se actúe, mayor es la posibilidad de cambiar el destino”, manifestó el Dr. Nicolás Heredia (M.N. 85.106), jefe de la División Cirugía Vascular del Hospital de Clínicas UBA. En ese sentido, destacó la importancia de asistir a controles periódicos.
Qué hábitos saludables seguir y qué controles se deben realizar
- No fumar. El tabaco duplica el riesgo de infarto y ACV y acelera el envejecimiento de las arterias. Abandonarlo reduce el riesgo incluso en personas que fumaron durante décadas.
- Controlar la presión arterial. La hipertensión daña las arterias de manera constante, aunque no produzca síntomas. De hecho, entre las mujeres evaluadas en el Hospital de Clínicas en las que se detectó hipertensión arterial, el 22% desconocía que padecía esta condición.
- Controlar y mantener niveles adecuados de glucosa y colesterol. Cada valor fuera de rango es una agresión diaria a las arterias. “Muchas enfermedades pueden evitarse o detectarse tempranamente con controles simples y oportunos”, destacó la Dra. Volberg.
- Hacer actividad física regularmente. Caminar, moverse y evitar el sedentarismo mejora la circulación, controla el peso y reduce la inflamación vascular. No se trata de hacer deporte extremo, sino de evitar la inactividad crónica. Y se recomienda implementar técnicas de relajación como el yoga.
- Llevar una alimentación saludable. Reducir ultraprocesados, exceso de sal, grasas poco saludables y priorizar alimentos reales tiene un impacto directo sobre la salud cardiovascular. Lo que se come todos los días pesa más que lo que se come de vez en cuando.
Fuente: NA
