El cineasta Afioco Gnecco y la actriz Carolina Yuste estrenan en cines un largometraje que retrata su transición de género y su vínculo de amistad.
Madrid, 5 jun (EFE).- Han pasado más de cuatro años desde que el cineasta italochileno Afioco Gnecco obtuvo su primera dosis de testosterona en gel, una transición que retrata en ‘Este cuerpo mío’, que codirige con su amiga, la actriz española Carolina Yuste, que debuta en la realización con este largometraje.
Ambos habían dirigido ya el cortometraje ‘Ciao bambina’, un viaje ‘completamente diferente’, estrenado en 2024, que fue nominado para el premio Goya español de mejor cortometraje documental.
‘Ciao bambina’ era algo muy concreto. Consistía en sanar el cuerpo, y en la disforia que me producía mi pecho, pero la ‘peli’ es mucho más, es una historia de amor de nosotros dos, de la amistad, de la familia elegida’, afirmó Gnecco en una entrevista con EFE con motivo del estreno en cines este viernes.
Explicó que ‘Este cuerpo mío’ va de ‘volver al origen, al punto de inicio en el que existes’, cruzando por la vida de todas las personas que lo rodean, su identidad, sus amistades, su familia, y también sus orígenes en Chile. Es una película en la que, sin hacerlo físicamente, se desnuda delante y detrás de la cámara.
‘Cuando lo rodaba no lo pensaba, porque fue un rodaje entre amigos y familia, pero la exposición está siendo ahora. Pedro Almodóvar dijo en Cannes que estaba cansado de sí mismo y me siento un poco así, ya no quiero contarme más’, comentó entre risas Gnecco.
Este proyecto surgió, según Yuste, de manera ‘muy natural’. ‘No tuve la idea en sí de dirigir, sino de hacer algo juntos, dos colegas que se quieren, y utilizar el medio que conocemos para hacerlo’, destacó.
‘Una de las cosas más genuinas no era hacer teorías sobre el género, sino ver como eso atraviesa una relación de amistad. Por ello, a la hora del montaje rebuscamos vídeos de cuando íbamos a escribir o al cine o a la playa. Queríamos que fuera algo muy íntimo, de nosotros dos’, añadió Yuste.
De hecho, varias de las escenas fueron grabadas tanto con celular como con cámara profesional: ‘Esas escenas rodadas con (teléfono) móvil tenían más verdad que algo superestético grabado con una cámara de la hostia’, dijo Gnecco.
La cinta trata también el proceso de las personas que transicionan. Por ejemplo, el drama médico que supone pasar por la hormonación y las operaciones de cambio de sexo.
‘Acelerar los procesos muchas veces puede salvar vidas. Cada transición es un mundo, pero hay mucha gente que tiene niveles de disforia tan altos que, si no tiene acceso rápido a unos procesos hormonales o un acompañamiento psicológico, puede llegar al suicidio’, expuso el cineasta.
Gnecco recibe ayuda económica para su proceso terapéutico de las asociaciones sociales: ‘En mis peores momentos recurría a las drogas porque quería anestesiarme vivo, y necesité un acompañamiento semanal, pero benditas asociaciones, porque, si no fuera por ellas, no podríamos existir’.
Pero tres años después de la aprobación de la ley trans española, consideró que ‘todavía quedan muchas cosas por conseguir’.
‘Como persona migrante, sigo en mi tarjeta sanitaria con mi ‘dead name’ (nombre asignado al nacer). No quiero tener que hacer mi declaración de la renta con mi ‘dead name’ y mi género antiguo, no quiero ir al médico y que me diga ‘Hola guapa, ¿cómo estás?’. No, por favor, ya basta’, describió.
El viaje de esta película está suponiendo para ambos una ‘catarsis’: ‘El otro día estuve en un campamento con infancias trans y aquello fue maravilloso’.
Ese es el motor de la película, incidió, ‘que vengan esos ‘niñes’ a verla, que de repente un chico de catorce años te diga por primera vez que ha visto a alguien como él en el cine. Para mí, ese es el regalo y el porqué he hecho esto’.
Ninguno de los dos se siente presionado tras la nominación al Goya de hace dos años. ‘Queremos que llegue a todo el mundo, que la vean las familias, con los niños, con las abuelas, para mí está hecha para eso’, concluyó Gnecco.
