Un equipo de la Universidad de Navarra identificó un microsporidio del género Glugea en sardinas del Atlántico. El hallazgo, publicado en la revista Life, no reporta evidencia de peligro para la salud humana, pero abre la necesidad de vigilancia.
Un equipo de la Universidad de Navarra ha identificado un parásito hasta ahora desconocido en la sardina común. Se trata de un microsporidio del género Glugea, presente en una de las especies pesqueras más consumidas y con mayor relevancia comercial.
El hallazgo, publicado en la revista Life, se ha realizado en sardinas procedentes de la pesca atlántica. “Los resultados ponen de manifiesto la necesidad de vigilar este tipo de infecciones, desde una perspectiva integrada que tenga en cuenta tanto la salud de los ecosistemas marinos como la calidad de los alimentos”, explicó Enrique Baquero, uno de los autores del estudio junto con Rafael Jordana y Gabriel Reina.
El equipo navarro combinó microscopía óptica, histología, microscopía electrónica y análisis moleculares para hallar el parásito. En concreto, localizaron en la cavidad visceral de los peces unos quistes blanquecinos de entre 5 y 29 milímetros que contenían millones de esporas de un microorganismo perteneciente al grupo de los microsporidios. Estos son parásitos intracelulares capaces de infectar a una amplia variedad de animales, si bien no hay evidencia de riesgo para la salud humana.
Los investigadores estudiaron un lote de sardinas comunes procedentes de una pesquería atlántica. Durante el procesamiento comercial previo a la distribución, se detectaron varias sardinas infectadas con quistes blancos y frágiles de 5 a 20 milímetros en la cavidad visceral. Estos quistes, fácilmente rompibles, liberaban esporas microsporidianas esféricas u ovoides al manipular el tejido.
Las muestras fueron sometidas a microscopía óptica, tinción histológica, microscopía electrónica de transmisión y análisis moleculares. El examen detallado mostró una membrana de fibroblastos de 40 a 50 micrómetros de espesor rodeando las esporas dentro de los quistes, sin septos ni tejido circulante visibles.
El parásito identificado comparte algunas características con otras especies dentro del género Glugea, pero con rasgos morfológicos y ultraestructurales propios suficientes para diferenciarlo de otros parásitos ya conocidos. Es la primera vez que estos microorganismos se detectan en sardinas comunes. El único antecedente similar data de 1895 y corresponde a una especie distinta en otro pez del género Alosa.
Según los investigadores, hasta la fecha, ninguna especie del género Glugea ha sido vinculada a enfermedad en humanos, aunque sí existen microsporidios patógenos peligrosos para personas inmunosuprimidas, como Pleistophora y Trachipleistophora, genéticamente similares a los parásitos localizados en estas sardinas.
Los autores consideran que la aparición de infecciones en especies capturadas en mar abierto merece una vigilancia especial, pues su control es mucho más complejo que el realizado en sistemas de cría controlados, como las piscifactorías. “Las conclusiones evidencian la necesidad de seguir investigando estos microorganismos teniendo en cuenta la salud de las personas y la protección de las poblaciones más vulnerables”, destacó Gabriel Reina, especialista del Servicio de Microbiología de la Clínica Universidad de Navarra.
El trabajo abre nuevas líneas de investigación para determinar la distribución geográfica del parásito, su prevalencia en las poblaciones de sardina y su posible impacto. Los autores también consideran que el calentamiento de los océanos y la creciente aparición de enfermedades en organismos acuáticos refuerzan la necesidad de vigilar este tipo de parásitos.
