Las ventanas pequeñas, las persianas y los suelos cerámicos son algunas de las características que permiten a las viviendas españolas soportar mejor las temperaturas extremas en comparación con países del norte de Europa, según análisis de la plataforma de construcción Rucapri.
Las ventanas pequeñas y las persianas forman una combinación arquitectónica que explica por qué muchas viviendas de España soportan mejor las temperaturas extremas que los países del norte de Europa, donde el cambio climático empieza a causar estragos con temperaturas para las que no están preparados. La ola de calor de junio lo dejó claro.
En España, a las ventanas y persianas se suman los suelos cerámicos más fríos, frente a las moquetas del norte del continente; la protección exterior de las fachadas y hasta la pintura blanca que tiñe los municipios del sur del país y reflecta el sol; y, sobre todo, una implantación más extendida del ventilador de techo y del aire acondicionado.
Por qué las persianas son clave para combatir el calor en España
Bloquear la radiación solar antes de que alcance el cristal es, según explica la plataforma de construcción Rucapri en su blog, la medida de ahorro energético más eficiente para combatir el calor, por encima de cualquier climatizador. Ese principio ayuda a entender el peso de las persianas en la vivienda española frente a los grandes ventanales habituales con cortinas o estores en el norte de Europa.
Sobre el arraigo de las persianas, Rucapri sostiene que sus versiones más rudimentarias se remontan a las antiguas civilizaciones egipcia y persa, donde ya se empleaban piezas de madera o metal para controlar la luz y regular la temperatura dentro de las viviendas. Pero fue durante el dominio árabe en la península ibérica cuando las persianas adquirieron su forma más reconocible. La introducción de soluciones de ventilación y protección solar por parte de la arquitectura árabe habría influido de forma decisiva en la evolución de las casas de la región. Desde entonces, este invento se ha ido adaptando a los tiempos hasta la versión que disfrutamos actualmente: práctica, sencilla y eficiente.
La otra gran diferencia respecto al resto de Europa
Frente a los ventanales amplios de cristal que generan un efecto invernadero en las casas de los vecinos europeos, en España han sido más comunes las ventanas pequeñas que no permiten que la luz solar incida en el interior de las casas tanto como en el resto del continente.
Cortinas exteriores para cubrir las puertas
En la mayoría de los pueblos del país, a las persianas se suman las cortinas exteriores que cubren las puertas de las casas de las calles de los municipios del sur de España. Es un método tradicional y eficiente, pues la tela, de tejido grueso y resistente, no solo proporciona sombra sino que atrapa la mayor parte del calor para que no entre en el interior de la vivienda.
Climatización y adaptación
La climatización completa esa adaptación. En España son habituales tanto los ventiladores de techo como los aparatos de aire acondicionado, mientras que en otros países europeos estos sistemas son más difíciles de encontrar porque la legislación es estricta y no permite instalarlos en todos los edificios. Además, hasta hace unas décadas los veranos no eran tan intensos.
