La escritora Karina Salazar, residente en Suiza desde hace 26 años, relató cómo el avance de la selección helvética en el Mundial cambió la conducta de los suizos y destacó la precisión y organización de la vida en ese país.
Buenos Aires, 11 julio (NA) – Mientras Suiza disputa uno de los mejores Mundiales de su historia, la escritora y cantante argentina Karina Salazar, radicada desde hace más de dos décadas en ese país, describió cómo cambió la pasión futbolera de los suizos y reflexionó sobre las diferencias culturales entre Europa y Argentina.
Salazar recordó que durante muchos años el fútbol no despertaba grandes emociones en Suiza y que los hinchas apenas celebraban los goles con aplausos. Sin embargo, explicó que esa realidad comenzó a modificarse a medida que la selección helvética empezó a ganar protagonismo en las competencias internacionales.
“Antes ibas a la cancha y había dos policías para todo el estadio. Hacían un gol y la gente solamente aplaudía. Ahora cambió muchísimo, están mucho más apasionados por el fútbol”, relató por Radio Rivadavia.
La escritora aseguró que el último Mundial marcó un punto de inflexión y que la forma de celebrar de los argentinos también influyó en otros países. “Argentina marcó un antes y un después. Nosotros siempre festejamos en las plazas, en el Obelisco, y ahora todos hacen algo parecido cuando gana su selección”, comentó.
Según explicó, el buen desempeño del seleccionado suizo generó un clima de entusiasmo poco habitual en un país históricamente asociado con la tranquilidad y la mesura. “Ahora están hasta la una de la mañana en las estaciones de tren cantando y saltando. Para los estándares suizos están completamente descontrolados”, bromeó.
De cara al partido entre Argentina y Suiza, Salazar contó que los argentinos residentes organizan encuentros en restaurantes para seguir el partido, aunque muchos deberán madrugar debido al horario europeo. “Nos vamos a juntar a cenar en un restaurante argentino y después pondré el despertador para ver el partido”, señaló.
Más allá del fútbol, la escritora describió algunos aspectos de la vida cotidiana en Suiza que, según afirmó, resultan difíciles de encontrar en otros países. “Te acostumbrás a que todo funcione. Si se rompe algo en tu casa, al día siguiente tenés al técnico arreglándolo. Los horarios se cumplen, los servicios funcionan y todo es muy preciso”, explicó.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, también destacó la puntualidad y el nivel de organización de la sociedad suiza, donde incluso los pequeños detalles se manejan con exactitud. “Si pedís 105 gramos de fiambre, intentan darte exactamente 105 gramos. La precisión forma parte de la cultura”, ejemplificó.
Salazar vive desde hace 26 años en Suiza, donde desarrolló su carrera como escritora especializada en historias vinculadas a ese país, entre ellas una trilogía sobre la Guardia Suiza Pontificia. Además, contó que conoció a su actual marido, de nacionalidad francesa, durante su residencia en Zúrich.
Pese a valorar la calidad de vida europea, reconoció que la distancia con la familia continúa siendo el aspecto más difícil de la experiencia migratoria. “Uno se acostumbra a que todo funcione, pero cuando ocurre una pérdida familiar te volvés a preguntar qué hacés tan lejos. La nostalgia nunca desaparece”, expresó.
Finalmente, sostuvo que el gran desafío de quienes viven fuera del país es encontrar un equilibrio entre la estabilidad que ofrece el lugar elegido y los afectos que quedaron en Argentina. “La calidad de vida es excelente, pero la familia siempre tira. Esa es la parte más difícil de ser un expatriado”, concluyó.
