La inteligencia artificial está acelerando una convergencia sin precedentes entre tecnologías, disciplinas y saberes, borrando las fronteras tradicionales entre áreas que hasta hace poco evolucionaban por separado.
Neri Oxman es arquitecta, doctora en diseño computacional, exploró algunos años de medicina y cumplió el entrenamiento militar en Israel. Es conocida por fundar el campo de la Ecología de Materiales (Material Ecology), una disciplina que fusiona el diseño computacional, la fabricación digital, la ingeniería de materiales y la biología sintética. Hace 10 años, publicó el artículo «Age of Entanglement» en el Journal of Design and Science del MIT Press, en el que sostiene que las herramientas computacionales contemporáneas hicieron posible habitar los saberes de la ciencia, la ingeniería, el diseño y el arte al mismo tiempo.
Julio Alonso, docente de Comunicación en la UBA y de la Universidad Austral, especialista en la intersección de educación y tecnología, afirmó: «Ella lleva dos décadas trabajando en el borde exacto donde las categorías se disuelven. Que la incomodidad sea un método y no un síntoma es quizás la contribución más subestimada de Oxman al debate sobre cómo se produce el conocimiento hoy. Los problemas que valen la pena requieren de creadores que toleren ‘no saber’ durante el tiempo necesario para que algo nuevo emerja y la dimensión curricular y de cursada que nos impone la universidad, no está diseñada para eso».
Alonso explicó que el término «interdisciplinar» se usa de manera incorrecta para describir este tipo de trabajo, ya que implica que varias disciplinas se juntan, negocian y cada una vuelve a su territorio con algo aprendido. En cambio, lo que Oxman propone es lo «antidisciplinar», concepto acuñado por ella misma. «El término describe objetos y procesos tan entrelazados que ya no es posible desanudar las disciplinas o el conocimiento específico que contribuyó a su creación. Los llama knotty objects: objetos nudosos. No en el sentido de difíciles, sino en el sentido literal de nudos: puntos donde múltiples hilos se cruzan y sostienen mutuamente, y donde cortar cualquiera de ellos destruye el objeto entero», sostuvo Alonso.
La reflexión sobre el trabajo de Oxman lleva a pensar en una comparación posible con lo que ocurre en el mundo del trabajo corporativo y el impacto de la inteligencia artificial, donde se siguen buscando soluciones dentro de los departamentos tradicionales y con los procesos existentes. La futuróloga Amy Webb declaró este año en el evento SXSW: «Una tendencia te dice qué está cambiando; una convergencia te dice lo que pronto será inevitable».
En un contexto de cambios tecnológicos y políticos exponenciales, las tendencias estáticas quedan obsoletas apenas se publican. La pregunta ya no es qué tecnología mirar de a una, sino qué ocurre cuando varias maduran y chocan al mismo tiempo, cuando múltiples fuerzas —IA, biotecnología, flujos de capital, presión geopolítica, cambios de comportamiento— colisionan y se aceleran entre sí.
