El film, protagonizado por Tamara Leschner y María Villar, obtuvo dos menciones en el BAFICI y se estrenará en salas comerciales. Su director describe el proceso como un impulso por hacer su primer largometraje.
Juan Morgenfeld estrenará su primer largometraje, Sí, cambio, el 23 de julio en salas comerciales. La película, una comedia que invierte las reglas del género policial, fue protagonizada por Tamara Leschner y María Villar y recibió dos menciones especiales en el último Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI).
Según declaró el director, el proyecto surgió a partir de una imagen concreta: una detective esperando dentro de un auto. “Fue más un impulso por hacer mi primera película que otra cosa”, afirmó Morgenfeld. El guion se desarrolló en pocos meses y el rodaje se completó en seis jornadas, con un esquema de producción reducido.
La película se define como una “antipelícula de detectives”. Morgenfeld sostuvo que buscó conservar la tensión propia del género —una investigación en curso— pero que la ruptura con el policial tradicional estuvo dada desde el inicio, en particular por una protagonista “que es todo lo opuesto a los detectives tradicionales y que atraviesa una crisis emocional que no le permite realizar su trabajo”.
Gran parte de los diálogos fueron improvisados durante los ensayos y el rodaje. El director explicó que confiaba en el talento del elenco y que en los ensayos apareció “algo del universo de Rejtman”, una forma de hablar seca y parca que los actores captaron rápidamente. Cada actor, según Morgenfeld, tuvo lugar para poner su impronta en la película.
El director mencionó como influencias el cine de Matías Szulanski y El custodio, de Rodrigo Moreno. De Szulanski, afirmó que aprendió “que las películas hay que hacerlas” y compartió varios rodajes con él. De El custodio, destacó la forma en que Moreno filma “tiempos muertos” que en la mayoría de las películas se omiten, concepto que Morgenfeld buscó retomar para que esos tiempos muertos fueran “el cuerpo de la narración”.
Morgenfeld declaró que, al escribir, lo hace pensando también como productor, conociendo los medios disponibles. La película tiene pocos planos y contados movimientos de cámara, decisión que surgió de la urgencia: “no podíamos permitirnos más de cuatro o cinco tomas por plano, ya que el plan de rodaje era muy ajustado”.
Tras el paso por el BAFICI, el director expresó su deseo de que la película “conecte con la mayor cantidad de público posible” y que los espectadores puedan valorar que “toma riesgos, fue hecha a pulmón y dialoga sobre temas urgentes de nuestro presente”.
Sí, cambio se inscribe en una corriente del cine argentino reciente que convierte las restricciones presupuestarias en una forma de producción, priorizando la libertad creativa.
