Un hombre en situación de calle esperó durante horas en la entrada de un refugio de animales en Roanoke, Virginia, para que su perra fuese atendida tras ser atropellada.
En la madrugada de un día de mayo, Curtis escuchó un fuerte ruido. Su perra pitbull, llamada Princess, había sido atropellada por un automóvil. Curtis se encontraba en situación de calle y no contaba con recursos económicos para costear una atención veterinaria de urgencia.
Ante la imposibilidad de pagar una clínica privada, Curtis envolvió a Princess en mantas y se dirigió al refugio de animales sin fines de lucro Ángeles de Asís, ubicado en Roanoke, Virginia. El lugar ofrece atención veterinaria accesible.
Llegaron a las 4 de la madrugada, cuando la clínica aún estaba cerrada. Curtis se acostó junto a su perra en la entrada y esperó hasta que abrieron las puertas horas después. La cámara de seguridad del refugio registró la espera.
“La gente hace lo imposible por ayudar a sus animales”, declaró Lisa O’Neill, directora ejecutiva de Ángeles de Asís, a un medio local. “Sin peros ni excusas. Sentí que era mi deber ayudar a mi perra en ese momento. Princess significa muchísimo para mí. Somos una familia inseparable”, afirmó Curtis.
Al llegar el personal veterinario, Princess fue atendida de inmediato. Tenía una pata delantera dislocada y varios dientes rotos. El equipo recolocó la pata lesionada sin necesidad de cirugía. Actualmente, la perra se recupera de una lesión nerviosa en las patas traseras.
“No le cobramos ni un centavo al papá de Princess”, sostuvo O’Neill. “Estamos aquí para ayudar a la gente”. La clínica comenzó como un servicio gratuito de esterilización y castración y luego se convirtió en una clínica veterinaria de servicio completo debido a la necesidad en la comunidad. “Creemos que los animales se lo merecen. Y todas las familias, sin importar sus ingresos o situación, merecen tener el amor de un animal”, agregó O’Neill.
Mientras Princess se recupera, Curtis la visita regularmente, le lleva comida y juega con ella en el patio del lugar. “Se ilumina cuando ve a su papá”, afirmó O’Neill. “Creo que él claramente hace todo lo posible por cuidarla. Es simplemente el amor entre un hombre y su perra”.
Curtis expresó su agradecimiento por el progreso de Princess. “Le doy gracias a Dios de que siga aquí”, dijo refiriéndose a la cachorrita, a quien describió como dulce y juguetona. “Es muy especial para mí”.
Princess ahora puede trotar, aunque con un ligero tambaleo. “En nuestros corazones, deseamos que se reúna con su padre y, con suerte, así será”, declaró O’Neill. “Sin embargo, si no es posible y no puede seguir su ritmo de vida, la apoyaremos. Y apoyaremos a su padre y cualquier decisión que tome”.
