El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la construcción de la Autopista Donald J. Trump, de 1.000 kilómetros, que unirá Tiznit (Marruecos) con Dajla, en el Sáhara Occidental. El proyecto, valorado en 880 millones de euros, prevé conectar localidades costeras hasta el futuro Puerto Atlántico de Dajla, cuya finalización está prevista para 2028.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la construcción de la Autopista Donald J. Trump, una infraestructura de 1.000 kilómetros que unirá la ciudad marroquí de Tiznit con Dajla, situada en el Sáhara Occidental. El proyecto, presentado este domingo, está valorado en 880 millones de euros y prevé conectar diversas localidades costeras, incluyendo El Aaiún, hasta el futuro Puerto Atlántico de Dajla, cuya finalización está programada para 2028.
El Sáhara Occidental, antigua colonia española, fue ocupado por Marruecos en 1975 tras la retirada española, a pesar de la oposición del Frente Polisario. El conflicto derivó en una guerra que se extendió hasta 1991, cuando se firmó un alto el fuego con el objetivo de celebrar un referéndum de autodeterminación. Las discrepancias en la elaboración del censo, especialmente sobre la inclusión de colonos marroquíes, han impedido su realización hasta la fecha.
En su mensaje, Trump expresó su agradecimiento al rey Mohamed VI y manifestó su deseo de recorrer la autopista en el futuro. Esta colaboración se enmarca en una relación histórica: Marruecos fue el primer país en reconocer oficialmente la independencia de Estados Unidos en 1786.
Desde la década de 1980, Marruecos ha apostado por la inversión masiva en infraestructuras como método de integración territorial y asentamiento demográfico en el Sáhara Occidental. El desarrollo de carreteras, puertos, hospitales y escuelas en la región busca consolidar la presencia marroquí. La autopista Tiznit-Dajla representa la culminación de esta política.
El respaldo internacional a la posición marroquí se ha visto reforzado tras el reconocimiento oficial por parte de Trump de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a finales de 2020. Este apoyo fue ampliado por los recientes pronunciamientos de los gobiernos de España y Francia a favor del plan de autonomía marroquí, postura calificada como “traición” por el Frente Polisario.
