El gobierno de Brasil impulsa un programa de rearme que incluye un submarino nuclear, inversiones millonarias y una diplomacia regional para consolidar su liderazgo en Sudamérica.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó el 2 de agosto de 2026, durante el lanzamiento de su candidatura a la reelección, que su gobierno invertirá en defensa para evitar una invasión extranjera. La declaración se dio en un contexto de tensiones con Estados Unidos y tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro.
Brasil desarrolla el submarino de propulsión nuclear Álvaro Alberto, cuyo ingreso en servicio está previsto para 2038. El proyecto forma parte del Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB), iniciado con cooperación francesa, y busca ampliar la capacidad de vigilancia en la zona marítima conocida como Amazonia Azul.
Según cifras oficiales, las exportaciones de productos de defensa brasileños superaron los 3.400 millones de dólares en 2025, un incremento del 91,3% respecto de 2024. A fines de 2025, una ley habilitó al Estado a excluir de la meta fiscal hasta 5.000 millones de reales anuales para proyectos estratégicos de defensa, con un potencial total de 30.000 millones de reales en seis años.
El ministro de Defensa de Brasil, José Múcio Monteiro, visitó Buenos Aires el 26 de mayo y presentó un catálogo de productos de la industria militar brasileña, incluyendo aeronaves, drones, radares y embarcaciones. Durante la gira, que también incluyó Paraguay, Chile y Perú, Múcio sostuvo que su misión era acercar a los países sudamericanos.
En abril, Brasil organizó en Río de Janeiro la IX Reunión Ministerial de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS), asumiendo la presidencia del organismo. Los Estados miembros aprobaron un documento con iniciativas en seguridad marítima, gobernanza oceánica, conectividad, cooperación técnica y defensa.
El exembajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, declaró que la estrategia brasileña busca desacoplar a América del Norte y del Sur para construir su propia esfera de influencia en Sudamérica. Esta lectura se basa en iniciativas que atraviesan distintos gobiernos brasileños, desde la creación de Unasur hasta el actual programa de rearme.
En marzo, Brasil y el Reino Unido firmaron una asociación estratégica para el período 2026-2030 que incluye cooperación política, comercio, inversión, tecnología, defensa y seguridad. El acuerdo se da en el marco de la presencia británica en las Islas Malvinas.
El Atlántico Sur concentra recursos como petróleo, gas, rutas comerciales y pesca, lo que aumenta su importancia estratégica. Brasil, por su extensión territorial, costa y peso económico, se posiciona como una potencia media con capacidad de influir en la región, mientras Argentina evalúa la reconstrucción de sus capacidades militares.
