El 17 de agosto de 2016, Emanuel Ginóbili disputó su último encuentro con la camiseta argentina en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. A una década de ese momento, se repasa su trayectoria y el legado de la Generación Dorada.
El 17 de agosto de 2016, en el Arena Carioca I de Río de Janeiro, Emanuel Ginóbili jugó su último partido con la selección argentina de básquetbol. El encuentro, correspondiente a los cuartos de final de los Juegos Olímpicos, terminó con derrota ante Estados Unidos por 105 a 78. Al finalizar el partido, los jugadores estadounidenses le obsequiaron la pelota del encuentro como reconocimiento a su carrera.
Ginóbili, oriundo de Bahía Blanca, integró la selección nacional entre 1998 y 2016. Durante ese período, el equipo obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la medalla de bronce en Pekín 2008, el subcampeonato mundial en Indianápolis 2002, y los títulos de los Campeonatos FIBA Américas de 2001 y 2011, entre otros logros.
En sus declaraciones posteriores al partido, Ginóbili expresó: “Estuve muy tranquilo, traté de no vivirlo como algo tan especial o distinto, sino como algo importante como lo que era: un cuartos de final de un Juego Olímpico. Hice la misma rutina. Pero por momentitos, uno sabe que el de la mañana posiblemente fue el último entrenamiento, que era el último partido a veces viene a la mente, pero no me afectó tanto en mi rutina”.
También relató el momento de la despedida: “Todo mi plan se vino abajo en el último minuto. Quería irme con la cabeza gacha al vestuario y pasar desapercibido, pero todo conspiró para que no fuese así. Primero Oveja (Hernández, el entrenador) que me dijo que me iba a poner de nuevo y después me saca para el aplauso de la gente. Enseguida alguien aparece con la pelota y me hace volver a la cancha. Mis compañeros… se hizo un momento muy emotivo. El afecto de la gente. Realmente fue imposible contener la cordura y la serenidad. En un momento me quebré”.
Ginóbili, de 39 años en ese momento, afirmó que no le quedaban cuentas pendientes con la selección: “¿Cosas pendientes? No. Si no hubiésemos ganado algo grosso, habría dicho que sí. Esa espina nos la sacamos desde hace un montón de tiempo y seguimos compitiendo como si nunca hubiésemos ganado. No me quedó nada; tengo la enorme fortuna de decir que a los 39 años estuve en otros Juegos Olímpicos y que los volví a disfrutar. Me sentí útil, no vine de adorno, y creo haber contribuido”.
En su carrera profesional, Ginóbili jugó 16 temporadas en la NBA con los San Antonio Spurs, equipo con el que obtuvo cuatro anillos de campeón. Antes, en Europa, ganó la Liga de Italia, la Copa de Italia y la Euroliga con el Kinder Bologna entre 2001 y 2002.
La relación de Ginóbili con la selección argentina incluyó momentos destacados, como la medalla de oro en Atenas 2004, donde convirtió un triple sobre Serbia en la fase de grupos. Su último partido con la camiseta albiceleste fue ante Estados Unidos, y el jugador recibió el reconocimiento de la NBA, que publicó en sus redes sociales: “A quitarse el sombrero ante una auténtica leyenda”.
A diez años de ese partido, la figura de Ginóbili permanece en el ámbito del deporte argentino. Durante la Copa del Mundo 2026, en un partido de la selección de fútbol en Dallas, las cámaras lo mostraron en un palco y los asistentes corearon “Manu, Manu”.
