El investigador estadounidense Dan Buettner asegura que las comunidades más longevas del planeta no realizan ejercicio estructurado, sino que se mantienen activas mediante el movimiento cotidiano y el diseño de su entorno.
El investigador y escritor estadounidense Dan Buettner, conocido por su estudio de las Zonas Azules, afirmó que la longevidad no depende de rutinas de ejercicio intensas, sino del movimiento natural que surge del entorno cotidiano. En una entrevista reciente con Runner’s World, Buettner sostuvo que las personas que alcanzan los 100 años con buena salud no asisten a gimnasios ni siguen planes de entrenamiento, sino que viven en lugares donde cada desplazamiento implica una caminata.
Según Buettner, en las regiones con mayor concentración de centenarios, como algunas zonas de Japón, Italia, Grecia y Costa Rica, los habitantes acumulan entre 10.000 y 12.000 pasos diarios de forma espontánea. Esto se debe a que sus viviendas y comunidades están diseñadas para fomentar el movimiento: tienen huertos, carecen de comodidades mecánicas y las distancias cotidianas se recorren a pie.
“La gente que más vive se mueve de forma natural. No hace ejercicio, pero vive en entornos en los que cada desplazamiento supone un paseo”, declaró el experto. Entre las actividades que promueven esta vitalidad, Buettner destacó caminar y realizar tareas de jardinería, que combinan movimientos como agacharse, estirarse y levantar objetos, lo que contribuye al tono muscular y la movilidad articular. Además, la jardinería reduce el estrés y favorece el consumo de vegetales frescos.
El investigador concluyó que el desafío para la sociedad actual es rediseñar los espacios urbanos y domésticos para facilitar el movimiento instintivo, en lugar de depender exclusivamente del ejercicio estructurado. Si bien correr u otros deportes son opciones válidas para quienes los disfrutan, no constituyen el único camino hacia una vida prolongada.
