Florencia Victoria Sugo Da Rosa, hija del cantante Lucas Sugo y de Indira Castro, falleció a los 23 años en Rivera, Uruguay, tras un tratamiento oncológico.
Florencia Victoria Sugo Da Rosa, hija del cantante Lucas Sugo y de Indira Castro, falleció a los 23 años en la ciudad de Rivera, Uruguay. La noticia fue confirmada mediante un comunicado difundido por los representantes del músico.
La joven había sido diagnosticada a principios de 2025 con un carcinoma de sitio primario desconocido, con una masa tumoral principal localizada en el área de los pulmones. En marzo de 2026, Florencia compartió en redes sociales un balance anual en el que mencionó que hacía un año desde que conoció su diagnóstico.
Durante su tratamiento, Florencia realizó terapias y participó en un ensayo clínico enfocado en la mutación genética en Boston, Estados Unidos. El cantante uruguayo había solicitado cadenas de oración en redes sociales, según consta en publicaciones previas.
El comunicado oficial expresó: “Con mucha tristeza y dolor, compartimos la noticia del fallecimiento de nuestra amada Florencia Victoria Sugo Da Rosa. Acompañamos a Lucas y su familia en este momento tan difícil y elevamos una oración por su eterno descanso”. Además, agregó: “Su recuerdo permanecerá siempre con nosotros. Agradecemos profundamente el apoyo y la comprensión en este momento tan íntimo”.
En su última publicación, realizada hace cinco meses, Florencia describió el diagnóstico como “el que cambió de un día para otro mi vida” y relató: “Los días se inundaron de incertidumbre, donde la vida me llevó al límite. Días que se hicieron eternos, preguntas sin respuestas, miedos que surgieron y aún siguen apareciendo, fe que llegó a mi corazón y día a día se fortalece”.
También escribió: “Aprendí a ser fuerte, a levantarme cada día con el propósito de querer seguir. Hoy caigo en la realidad de lo frágil que puede ser la vida, cómo de un momento a otro te ves obligada a dejar todo atrás y enfocarte en lo único, al fin y al cabo importante, la salud”.
En otro pasaje, reflexionó: “Hay días buenos y no tan buenos donde me permito sentir y expresar mis emociones. Lo que he aprendido en este tiempo es el poder inmenso que tiene nuestra mente, tratar de callar el ruido mental, llenarnos de pensamientos positivos, es fundamental para sanar”.
Finalmente, cerró: “Hoy seguimos firmes, un día a la vez, dejando todo en manos de Dios y de la medicina. Tengo mucha fé y esperanza de que pronto llegará la victoria. Aprovechen cada minuto de la vida, cada momento compartido con los suyos, cada abrazo, beso, no se guarden nada. Amen, sientan, disfruten, vida solo hay una”.
