El Gobierno porteño continúa con la restauración integral de la Casona del Jardín Botánico y la puesta en valor de veinte esculturas del predio, en el marco de un plan de conservación patrimonial.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanza en la restauración integral de la Casona del Jardín Botánico Carlos Thays, ubicada en el barrio de Palermo. Los trabajos incluyen la recuperación de fachadas, la reorganización de los salones internos y la modernización de los senderos de circulación. También se realiza la restauración de veinte estatuas y monumentos del predio, a cargo del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA).
La Casona fue proyectada por el ingeniero militar de origen polaco Jordan Wysocki, convocado por Domingo Faustino Sarmiento para materializar un gran parque urbano. Su aspecto de castillo inglés se debe a los breves torreones de sus cuatro esquinas. El diseño original incluía amplias salas de trabajo en la planta baja y habitaciones conectadas por grandes arcos en el nivel superior.
La restauración comprende la recuperación de la fachada de ladrillo, las carpinterías originales, la incorporación de un ascensor interior y nuevos usos abiertos al público. Las obras comenzaron en enero de este año y abarcan el interior y el exterior del edificio, con intervenciones en la planta baja, la planta alta y la azotea.
El ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi, afirmó: «El patrimonio urbano de Buenos Aires es único en la región: cuidarlo es un desafío enorme y una decisión clara de gestión. La casona es un lujo arquitectónico, en un espacio verde que es considerado uno de los mejores jardines botánicos del mundo, y toca a nosotros dejarla en condiciones para las próximas generaciones».
Además de la recuperación de fachadas, escalera y carpinterías, el proyecto incluye mejoras de accesibilidad, como la incorporación de un ascensor interior. También se contempla la reorganización de los usos internos, la adecuación de baños, la renovación de la iluminación y la incorporación de nuevo mobiliario en la planta alta. Se creará un área destinada a un café y espacios comunes de uso abierto.
En paralelo, se readecuó el sendero principal del Botánico, que estaba hecho de granza. La nueva superficie es estable, continua y segura, compatible con criterios de accesibilidad universal.
En cuanto a las esculturas, el año pasado especialistas del MOA restauraron veinte obras, entre ellas el Canto de la Cosechadora, la Venus, La Bañista y la Loba Romana. También fueron intervenidos bustos del General José de San Martín y Perito Moreno, la Plegaria a la india tehuelche, L’Acquaiolo, La Soberanía, La Flora, la Amazona, Despertar de la Naturaleza, el Cisne, la Flor Indígena, La Tempestad, La Pastoral, Plegaria, Pureza y Sagunto. Los trabajos incluyeron limpieza especializada, consolidación de materiales, reposición de piezas faltantes, reintegración cromática y tratamientos de protección.
La Casona funcionó como sede del Departamento Nacional de Agricultura hasta 1894 y luego albergó al Museo Histórico Nacional. A fines del siglo XIX pasó a ser sede de la Dirección de Paseos de la Municipalidad de Buenos Aires, asociada a Carlos Thays, quien trabajó allí mientras conducía la administración de los espacios verdes porteños. El 7 de septiembre de 1898, el público accedió por primera vez al Botánico. Actualmente, la casona es sede de la Administración del Jardín.
