domingo, 13 septiembre, 2026

«No somos boom»: el libro que cuestiona la etiqueta para las nuevas escritoras latinoamericanas

Lorena Amaro Castro (Pontificia Universidad Católica de Chile) y Fernanda Bustamante Escalona (Universitàt Autónoma de Barcelona) publican «No somos boom. La polémica instalación de las narradoras latinoamericanas del siglo XXI» (Fondo de Cultura Económica), un análisis sobre la visibilidad editorial y crítica de un grupo de narradoras latinoamericanas nacidas a partir de la década del 70.

Lorena Amaro Castro (Pontificia Universidad Católica de Chile) y Fernanda Bustamante Escalona (Universitàt Autónoma de Barcelona) han publicado el libro No somos boom. La polémica instalación de las narradoras latinoamericanas del siglo XXI (Fondo de Cultura Económica). La obra analiza la instalación de un grupo de narradoras latinoamericanas nacidas a partir de la década del 70 del siglo XX en una zona central de visibilidad editorial y crítica.

Según las autoras, este posicionamiento, tanto en ventas como en valoración literaria, ha llevado a considerar a estas escritoras como un «nuevo boom» latinoamericano, femenino a diferencia del «boom» de los 60/70 que entronizó solamente autores varones. A partir de este hecho, el libro plantea una serie de preguntas problemáticas.

Libertad creadora y mercado

Las autoras cuestionan la pertinencia de la etiqueta «boom». Señalan que sus protagonistas la niegan, preocupadas por desligarse de la asociación con lo contingente y mercantil. El libro analiza las relaciones entre la libertad creadora y el mercado, y añade matices sobre el vínculo entre mercado y posición feminista, mercado y prestigio, y mercado y academia.

Se preguntan si la literatura consagrada en un mercado capitalista, (neo)liberal y (neo)colonial mantiene su potencia de ruptura. También indagan si la academia se ha vuelto dócil a una trama de complicidades entre premios, intervenciones, publicidades, periodismo cultural y divulgación a través de grupos editoriales.

Sin negar el mérito de las escritoras elegidas, Amaro y Bustamante se plantean si la concentración en unos pocos nombres, los únicos que acceden al gran mercado internacional, no «tapa» a otros tantos que permanecen en la sombra y que suelen pertenecer a colectivos minorizados.

Una mirada feminista

Las autoras se preguntan cuán representativas de una mirada feminista son las englobadas en el dicho «boom», y cuánta voluntad de inclusión y reconocimiento existe con respecto a sus contemporáneas ocultas y a las creadoras que las precedieron.

Destacan que uno de los grandes problemas de la autoría femenina ha sido y sigue siendo su aparente «inexistencia», salvo por los casos tildados de excepcionales. Cada vez que algunas creadoras emergen a una luz pública más intensa, suele vérselas como si inaugurasen la presencia de escritoras en la «literatura universal», ignorando los hilos genealógicos que los feminismos se empeñan en reparar.

Las investigadoras despliegan un mapa editorial independiente de rescates histórico-críticos y una cartografía de las colecciones contemporáneas paralelas al «boom», que se proponen mostrar una constelación de textos en el espacio aparentemente vacío.

Otro eje de sus cuestionamientos pasa por las caracterizaciones aplicadas a las poéticas del nuevo «boom»: «extrañas», «(neo)fantásticas», «weird», «fantásticas posmodernas», «insólitas», «inusuales», «neogóticas/góticas andinas». Se trata, dicen, de una calificación postulada desde los centros hegemónicos, pero que tiene poco sentido mirada desde Latinoamérica, donde las fronteras permeables entre realidad y ficción, entre lo natural y lo sobrenatural, son históricamente constitutivas de su literatura misma.

La valorización de estas poéticas, expresadas en géneros considerados «menores», les parece positiva como ampliación del canon estético, encarnado ahora en escritoras. La incorporación de otros soportes que se entrelazan con la escritura también es ponderada como una novedad bienvenida que permite hablar de «textos instalaciones» o «escrituras del compostaje» (según la artista visual Verónica Gerber).

«El futuro será feminista», enuncia el título del último capítulo. En un mundo abrumado por la inminencia de un desastre que va desde los regímenes políticos a lo ambiental, sostienen, el feminismo parece abrir la línea utópica de otra vida posible. Emerge (no necesariamente) en la literatura del «boom», pero no solo en ella, sino en múltiples voces que expanden ciertos núcleos temáticos: los cuerpos desobedientes y sexo-disidentes, los imaginarios alternativos materno-filiales, la denuncia de las necropolíticas, de las violencias marcadas por la situación de género y la opresión neo-colonial, la presencia de subjetividades excluidas. Todo esto, concluyen, configura mucho más que un «boom» publicitario.

«Desapropiación» y «comunalismo literario»

Quizá no todas las colegas compartan conceptos de la mexicana Cristina Rivera Garza (acaso la novelista y ensayista más citada del libro), como los de «desapropiación» y «comunalismo literario», que apuntan a un trabajo colectivo. Pero ganar espacios singulares ya es en sí mismo un logro que a la larga habilita otros.

Desde los mismos medios que sirven para su promoción también es posible que las escritoras realicen una crítica contracultural al funcionamiento del mercado, que sigue ejerciendo formas de misoginia y discriminación más o menos refinadas.

Estos planteos críticos no implican que Amaro y Bustamante sostengan una posición dogmática prescriptiva con respecto a lo que las escritoras más exitosas del llamado «boom» deberían o no hacer. Reconocen que están en su derecho al ganar dinero por sus libros, o a disfrutar un centro de escena que tantas veces se negó a las mujeres (si bien este lugar diferenciado e iluminado puede transformarse en otra forma de gueto).

Dos anexos, uno sobre «Premios y reconocimientos» y otro sobre «Nuevas maneras de asociación en la red», así como una detallada bibliografía, completan el despliegue de una propuesta teórico-crítica muy amplia que recorre desde la punta del iceberg (los nombres del «boom») hasta el sustrato profundo que lo sostiene y que desborda ampliamente lo que se ve surgir en forma de triunfo individual.

Con su indagación exhaustiva en un espacio concentrado, No somos boom articula un útil «estado de la cuestión». Marca la agenda, hacia el pasado y hacia el porvenir: «una relectura de las historias literarias, relecturas que más que adiciones de nombres, sean reformulaciones políticas y estéticas de una red de voces, miradas y textos hasta hoy nunca hilvanados», y una «liberación del gueto, con las escritoras interviniendo en cuantos espacios quieran hacerlo», «desde los feminismos o desde otros marcos epistemológicos», como «un viento fresco» capaz de abrir nuevos cauces a la literatura latinoamericana, tanto para leer como para escribir.

No somos boom. La polémica instalación de las narradoras latinoamericanas del siglo XXI, de Lorena Amaro Castro y Fernanda Bustamante Escalona (Fondo de Cultura Económica).

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