Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea analizó el desempeño de Neuquén, San Juan, Salta, Córdoba, Buenos Aires y Santa Cruz. Solo en Neuquén el dinamismo exportador se trasladó al resto de los sectores y a la masa salarial, que creció 17% entre 2023 y 2025.
El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea analizó el desempeño económico de seis provincias exportadoras de hidrocarburos, minerales y productos agropecuarios: Neuquén, San Juan, Salta, Córdoba, Buenos Aires y Santa Cruz. El estudio concluyó que solo en Neuquén el impulso exportador se trasladó de manera amplia al resto de la economía provincial.
Según el informe, entre 2023 y 2025 la producción de petróleo y gas en Neuquén, donde se ubica Vaca Muerta, traccionó un crecimiento mayor en el resto de los sectores, particularmente en bienes transables. En ese período, la masa salarial de la provincia creció 17%.
«Es un buen ejemplo de cómo un impulso exportador fuerte puede traccionar a toda la estructura productiva provincial, más allá del sector que lo origina», señaló Jorge Day, responsable de la sección Regional del IERAL.
En San Juan y Salta, el incremento en la producción minera también se tradujo en un crecimiento de la masa salarial, aunque menor: +5% en ambas jurisdicciones. El IERAL destacó que «en San Juan sorprende que el resto de los bienes transables crezca más que la propia minería, algo que se explica por el peso de la industria proveedora de insumos para esa actividad». Sin embargo, el arrastre hacia sectores no transables, como comercio, construcción o servicios, fue casi nulo.
En Córdoba y Buenos Aires, el sector agropecuario registró buenas performances, pero sin traslado al resto de la economía. El estudio indicó que en estas provincias «la industria transable no agropecuaria retrocede y también lo hace parte de los demás sectores, aunque con menor intensidad en Córdoba». Como consecuencia, en Buenos Aires la masa salarial cayó 2% en los dos años analizados, mientras que en Córdoba se mantuvo sin cambios.
Santa Cruz presentó un caso particular: la producción minera se disparó 21%, impulsada por oro y plata, pero fue contrarrestada por un derrumbe en el resto de los sectores, especialmente los transables. Esto respondió en gran parte a la contracción de la producción convencional de petróleo, en declive por el agotamiento de recursos y el traslado de operaciones hacia Vaca Muerta. En Santa Cruz, la masa salarial se desplomó 15%.
A partir de estos números, Day advirtió que «el derrame es más amplio cuando el sector exportador que crece impulsa el empleo, los salarios y los proveedores locales, y no convive con otra actividad de gran peso en retroceso». Y agregó: «Para una empresa, por lo tanto, no basta con mirar qué sector exporta más: también importa cuánto de ese crecimiento se transmite a proveedores, trabajadores y actividades locales, y qué está ocurriendo al mismo tiempo con el resto de la estructura productiva provincial».
En diálogo con Ámbito, el economista Federico Glustein sostuvo que el acotado impacto de las exportaciones en las economías provinciales tiene orígenes diversos. Señaló que los sectores exportadores son capital-intensivos, por lo cual no generan tantos puestos de trabajo. Agregó que no generan eslabonamientos en la cadena productiva local porque la letra chica del RIGI y el Súper RIGI no lo solicita. Además, subrayó que las exenciones impositivas le quitaron capacidad de recaudación a las provincias.
«Hay cierta falta de desarrollo de proveedores, pero también falta infraestructura. El caso más paradigmático es la falta de desarrollo de trenes para llevar, por ejemplo, la arena de las provincias del centro a Neuquén. Este conjunto de situaciones, a las cuales se le suma el escaso crédito, perjudica a las economías provinciales», sentenció el especialista.
En resumen, la situación actual muestra una economía en la cual el superávit externo y la compra de dólares por parte del Banco Central (BCRA) no se traducen en una mayor demanda de empresas y familias a nivel doméstico, afectadas por la dinámica del mercado laboral y las dificultades para el financiamiento.
La canasta de exportaciones argentinas tuvo modificaciones en su composición recientemente. Resalta la reducción de la brecha entre el complejo sojero (líder de las ventas) y el petrolero, y la irrupción del litio en el Top 10 de complejos exportadores.
A nivel regional, estas modificaciones se reflejaron en un mayor peso de la Patagonia sobre el total de exportaciones. Dentro de estas provincias sureñas, las dos que concentraron el grueso del incremento fueron Neuquén (que pasó del 5,5% al 8,7%) y Santa Cruz (del 3,1% al 4,3%). El crecimiento en la primera fue generado por el petróleo, que explicó el 90,7% del total exportado, mientras que el impulso de la segunda provino de los metales preciosos (oro y plata), que representaron el 75,2% del total.
