Un estudio publicado en Solar Energy analizó durante meses el comportamiento de una instalación fotovoltaica semisumergible y registró que la bioincrustación de organismos marinos modificó su respuesta al movimiento.
La producción de energía solar aparece como una de las alternativas a los combustibles fósiles, junto con la energía eólica. Son recursos renovables que plantean desafíos, entre ellos conseguir que una instalación fotovoltaica permanezca estable sobre el mar.
Un estudio realizado por investigadores chinos en el mar Amarillo (este de Asia, entre la China continental y la península de Corea) y publicado en Solar Energy afirma que «la energía fotovoltaica flotante marina ha recibido gran atención porque el entorno tiene un impacto significativo en la eficiencia de la generación de energía y existe poca investigación sobre el funcionamiento real de estos sistemas».
Durante meses, los investigadores observaron el comportamiento de una instalación de este tipo en condiciones reales. Los organismos que crecían sobre la propia estructura comenzaron a despertar su curiosidad.
La función de las algas
En el abstract, los investigadores afirman que «cuanto peores son las condiciones ambientales, mayores son los efectos de la bioincrustación producida por organismos acuáticos como las algas, lo que reduce la respuesta de movimiento de la plataforma semisumergible». Es decir, las algas funcionaron como «amortiguadores naturales» y le dieron mayor estabilidad a la plataforma.
La plataforma había sido diseñada para zonas marítimas con una profundidad de unos 20 metros y estaba formada por tubos flotantes y pontones de geometría cónica, junto con un sistema de amarre destinado a mantenerla en posición. Los científicos instalaron un sistema de monitoreo para registrar la respuesta de la estructura ante las condiciones ambientales.
Los organismos acuáticos comenzaron a adherirse a la plataforma y este crecimiento, conocido en ingeniería marina como biofouling, puede convertirse en un problema porque modifica las características de una infraestructura que había sido diseñada sin tener en cuenta esa acumulación. En este caso, sin embargo, el crecimiento biológico podía tener un efecto positivo.
El estudio no demuestra que las algas puedan utilizarse como un sistema de amortiguación. Solo demuestra que el crecimiento de organismos marinos modifica la respuesta de una plataforma flotante y que ese efecto debe ser tenido en cuenta al analizar su comportamiento.
Esto es relevante porque el biofouling también puede provocar problemas en las estructuras marinas. La acumulación de organismos modifica el peso, la superficie expuesta al agua y las fuerzas hidrodinámicas que actúan sobre los componentes.
El resultado más relevante fue comprobar que una planta fotovoltaica flotante no permanece físicamente igual después de entrar en el mar. El crecimiento de organismos puede modificar su comportamiento y, por tanto, debe formar parte de los cálculos utilizados para diseñar la próxima generación de instalaciones solares marinas.
Faltan más estudios para comprobar si la presencia de las algas puede contribuir o perjudicar este tipo de proyectos en alta mar.
