El actor estadounidense Sylvester Stallone, de 80 años, presentó su libro de memorias titulado ‘Los escalones’, en el que repasa su vida personal y profesional. En una entrevista con el diario El País, se refirió a la masculinidad, su carrera en Hollywood y su infancia.
Sylvester Stallone, actor estadounidense de 80 años, presentó su libro de memorias titulado Los escalones, en el que revisa episodios de su vida personal y profesional. En una entrevista con el diario español El País, se refirió a diversos temas, entre ellos la masculinidad, su trayectoria en el cine y su infancia.
Consultado sobre las nuevas masculinidades, Stallone respondió: «Ni siquiera lo sé. ¿Qué es eso?». Y agregó: «Un hombre de verdad es físico». El actor vinculó esa idea con la necesidad de ponerse a prueba y demostrar valentía. «Los hombres necesitan conquistar algo para demostrar su masculinidad. Es parte de su naturaleza», sostuvo. También defendió la actividad física como una forma de preservar su identidad frente al envejecimiento, aunque reconoció que ya no puede levantar el peso que movía en sus mejores años.
«El gimnasio es la iglesia del alma», afirmó. Para el actor, mantenerse activo resulta fundamental para su bienestar. «Todo se vendría abajo si me quedara en casa viendo la televisión. Me deprimiría», explicó. Y resumió su mirada sobre el paso del tiempo con una frase: «Es muy fácil morir. Vivir es lo difícil».
En sus memorias, Stallone también admite que su carrera no alcanzó las dimensiones que esperaba después del impacto de Rocky, estrenada en 1976. La película lo convirtió en una estrella internacional y obtuvo tres premios Oscar, entre ellos los de mejor película y mejor dirección. Sin embargo, el actor todavía lamenta no haber ganado la estatuilla por su interpretación.
«Me di cuenta de que me había ganado enemigos en la Academia», recordó en la entrevista con El País. Con el tiempo, también reconoció que su propia actitud perjudicó su trayectoria. «Me empezaron a odiar y con razón», admitió al describir su comportamiento durante aquellos años. Se definió como alguien «arrogante, irascible y rencoroso» y explicó que reaccionó mal después de demostrar que quienes lo consideraban un perdedor estaban equivocados.
El actor aseguró que aquella conducta afectó su vida personal, su matrimonio y la relación con sus hijos. Según contó, durante mucho tiempo respondió a las críticas con una actitud desafiante, sin comprender la dimensión del éxito que había conseguido.
Detrás de la imagen de hombre duro, Stallone describió una infancia marcada por la falta de afecto. Según relató, sus padres le hicieron sentir que no tenía demasiadas capacidades intelectuales y lo impulsaron a desarrollar su físico. A sus 80 años, todavía se pregunta por qué no recibió el cariño que necesitaba. «¿Por qué no podían quererme? ¿Darme un beso?», expresó. Aunque logró reconciliarse con su padre, aseguró que nunca hizo las paces con su madre.
El actor también habló de la muerte de su hijo Sage, quien falleció en 2012, a los 36 años. Reconoció que todavía siente una profunda sensación de fracaso y que le resulta demasiado doloroso mirar fotografías de él.
En el plano político, Stallone tomó distancia de algunas de sus anteriores expresiones de apoyo a Donald Trump y cuestionó la guerra en Irán. «La guerra es horrible. ¡La odio!», afirmó. Su rechazo, explicó, responde al sufrimiento de los soldados y al costo humano de los conflictos armados.
