Un estudio de Fundar indica que los precios en dólares de ropa y gastronomía en Argentina duplican los de Brasil, Chile y Perú. El sector textil atribuye más del 50% del costo final a impuestos y alquileres.
Argentina se mantiene entre los países con los restaurantes y la indumentaria más caros de la región, al medir sus precios en dólares, de acuerdo con el Índice Mensual de Precios Relativos de Fundar, difundido por la Agencia Noticias Argentinas (NA).
El informe, que estudia el costo de vida regional y el poder de compra en divisas, señala que la ropa en Argentina duplica en dólares el costo de prendas idénticas o similares en países como Brasil, Chile o Perú. En el rubro gastronómico, una cena promedio en un restaurante porteño de nivel medio supera los precios de las principales capitales de la región.
El encarecimiento en dólares responde a una combinación de factores macroeconómicos estructurales: la inercia inflacionaria local, los altos costos impositivos que afectan la producción y comercialización, y la dinámica del mercado cambiario.
En julio se registró una desaceleración en el ritmo de incremento de estos rubros, lo que produjo un alivio transitorio en las mediciones dolarizadas. No obstante, analistas económicos indicaron que esta fluctuación mensual es marginal, ya que la diferencia de precios con el exterior acumulada durante los últimos años no se modifica con una baja aislada.
El fenómeno impacta directamente en el sector comercial y el turismo. Por un lado, el turismo receptivo, que históricamente encontraba en Argentina un destino accesible por el beneficio cambiario, comienza a contraer su gasto ante los altos precios de la gastronomía y los bienes de consumo. Por otro, se reaviva el incentivo para que los residentes locales compren ropa y tecnología en el exterior.
El sector más afectado
La indumentaria es el rubro que sufre las mayores distorsiones debido al proteccionismo arancelario y las trabas logísticas que limitan la competencia con productos importados.
Según empresarios textiles locales, el precio final al consumidor está compuesto en más de un 50% por impuestos y costos de alquiler en centros comerciales, lo que reduce su margen de maniobra para bajar los precios.
