En un partido cargado de emoción y tensión, Bolivia dio un paso fundamental hacia su regreso a una Copa del Mundo después de más de tres décadas. Este jueves, en el Estadio de Monterrey, México, el combinado nacional revirtió un marcador adverso para imponerse 2-1 ante Surinam, en el marco de la semifinal del repechaje intercontinental para el Mundial 2026.
Un partido de nervios y reacción
El encuentro comenzó con un ritmo pausado, donde Bolivia intentó manejar el esférico frente a un Surinam que se mostró ordenado defensivamente y esperó en su campo. La primera mitad transcurrió con pocas situaciones claras de gol, destacándose solo un cabezazo alto del capitán boliviano Luis Haquín tras un tiro de esquina.
La dinámica cambió tras el descanso. Surinam encontró mayor fluidez y comenzó a generar peligro, exigiendo al arquero Guillermo Viscarra en varias ocasiones. La presión finalmente rindió frutos a los dos minutos del segundo tiempo, cuando Liam Van Gelderen aprovechó un error defensivo para poner el 1-0 a favor de su equipo.
La remontada y el penal decisivo
Tras caer en el marcador, Bolivia mostró carácter. La reacción llegó a los 71 minutos, cuando Moisés Paniagua, quien había ingresado desde el banquillo, capitalizó un rebote para empujar el balón al fondo de la red y devolver la paridad al partido.
La vuelta al partido se completó seis minutos más tarde. El defensor surinamés Myenty Abena cometió una falta dentro del área sobre Juan Godoy, otorgando un penal decisivo a Bolivia. Miguel Terceros, figura clave en las eliminatorias, asumió la responsabilidad y convirtió el gol del triunfo con un disparo cruzado.
El sueño mundialista sigue vivo
Con este resultado, Bolivia supera la primera barrera del repechaje y ahora deberá enfrentar a la selección de Irak en la final del torneo clasificatorio. El partido definitorio se jugará en la madrugada del próximo miércoles, también en suelo mexicano, y el ganador obtendrá el último boleto disponible para el Grupo F del Mundial 2026, donde compartirá zona con Francia, Senegal y Noruega.
La victoria desató una explosión de alegría entre los jugadores y la afición boliviana presente en el estadio, que anhela poner fin a una ausencia de 32 años en la máxima cita del fútbol mundial. El camino está servido, y solo queda un obstáculo por superar para hacer realidad el sueño.
