La exmodelo Solange Cubillo, reconocida figura de las pasarelas argentinas en los años noventa, atravesó un período personal particularmente adverso tras su separación matrimonial. Después de residir una década en España, regresó al país con sentimientos encontrados y múltiples desafíos por delante.
Un regreso marcado por la adversidad
En su retorno a Buenos Aires, Cubillo se enfrentó a una situación compleja. «Volví con el corazón destrozado, víctima de una traición que nunca imaginé», relató la modelo, quien además llegó sin su hijo Ramiro –quien continuaba sus estudios en el exterior– y con su madre atravesando problemas de salud. Este contexto hizo que la exmusa del diseñador Jorge Ibañez mantuviera un perfil bajo durante un tiempo considerable.
El encuentro que cambió todo
El punto de inflexión llegó a través de un encuentro social organizado por amigas, donde conoció al doctor Marcelo Gruenberg, un prestigioso traumatólogo y cirujano de columna. En principio, Cubillo no buscaba iniciar una nueva relación. «Estaba sin intenciones de nada. No era el momento para mirar a nadie», afirmó. Sin embargo, el destino intervino cuando requirió de su asesoramiento profesional para atender los problemas de rodilla de su madre.
De la consulta médica al amor
Fue esa búsqueda de un especialista lo que reavivó el contacto. Gruenberg no solo la guió hacia el mejor profesional para el caso, sino que tiempo después la invitó a salir. «Fue increíble: nunca más nos separamos», expresó Cubillo sobre el inicio de su relación, que comenzó hace aproximadamente tres años.
Superando obstáculos legales y emocionales
El camino hacia el altar no estuvo exento de trámites. La demora en concretar el divorcio de su anterior matrimonio, debido a que su ex pareja residía fuera del país, postergó los planes nupciales. La modelo se refirió a su separación previa como un proceso «muy feo y horrible», aunque optó por no abundar en detalles para no opacar su presente. «Ahora estoy en un momento de felicidad plena», subrayó.
Una nueva dinámica familiar
Actualmente, Cubillo comparte su vida con Gruenberg, de 63 años, con quien destaca una gran armonía. Su hijo Ramiro, ya adulto, y su perro Max se integraron a esta nueva etapa. «Rami y él se adoran. Y el perro está en el mejor de los mundos», comentó, resaltando el buen vínculo que se generó. La diferencia de edad con su nuevo marido –ella tiene 49 años– no representa un obstáculo, sino que destaca su vitalidad y estilo de vida saludable.
Mirando hacia el futuro
Con una etapa dolorosa atrás, Solange Cubillo evalúa posibilidades profesionales, incluyendo una potencial incursión en la televisión como panelista. Reconoce el valor del apoyo de sus amigas y de su madre durante los momentos más críticos, y afirma haber realizado un profundo trabajo interno para superar la traición. Hoy, con una nueva unión consolidada, proyecta su futuro desde la tranquilidad y la satisfacción personal.
