Las consultoras estiman que el Índice de Precios al Consumidor de marzo aceleraría levemente, impulsado por los ajustes en naftas y tarifas. El conflicto en Medio Oriente y el alza del petróleo complican el camino de la desinflación.
Según las últimas proyecciones de consultoras privadas, la inflación de marzo se ubicaría en torno al 3%, lo que representaría una leve aceleración respecto al 2,9% registrado en enero y febrero. El principal factor de presión es el aumento en los precios de los combustibles, que comenzó a trasladarse a los surtidros tras la escalada del conflicto en Medio Oriente y la suba del precio internacional del petróleo.
Firmas como Analytica y LCG estiman una inflación general del 3% para el tercer mes del año, mientras que EcoGo proyecta un 2,9%. En paralelo, un relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella mostró expectativas de inflación a 30 días del 4% en promedio.
El informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) detalló que el precio de la nafta pasó de $1.657 en febrero (a valores actuales) a $2.000 en marzo, lo que implica un aumento real del 21% en un mes. Este incremento impacta tanto directamente en el Índice de Precios al Consumidor como de manera indirecta, a través de los costos de transporte, logística y producción.
Frente a este escenario, el Gobierno implementó medidas para amortiguar el impacto, como postergar la actualización de impuestos a los combustibles prevista para abril e incrementar el corte de bioetanol al 15% para reducir la dependencia del crudo importado.
En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, los analistas habían ajustado su previsión de inflación para marzo al 2,5%, aunque las proyecciones más recientes del sector privado son superiores. La inflación no registra una baja desde mayo de 2025, cuando se ubicó en 1,5%, iniciando desde entonces una tendencia alcista.
