Tres argentinos relatan cómo un cambio en su enfoque espiritual marcó un punto de inflexión en sus vidas personales y profesionales, generando mayor bienestar y propósito.
Francisco D’Angelo, un cirujano artroscopista del Hospital Mater Dei, buscó un cambio hace una década ante la demanda excesiva de su consultorio. A través del estudio de diversas disciplinas, encontró un nuevo enfoque que, según relata, mejoró su atención a los pacientes y le aportó mayor plenitud personal.
Por otro lado, Carlos Ponce, de 40 años, participó en un programa de reinserción social que combina rugby, espiritualidad y oficios durante su estadía en un penal. Él atribuye a esta experiencia un cambio profundo que lo ayudó a alejarse de sus vicios y a reinsertarse en la sociedad, trabajando actualmente en el Banco Macro.
Daniel Gutiérrez, un empresario de 61 años, vivió una transformación durante un retiro espiritual hace ocho años. Según su testimonio, esta vivencia modificó su perspectiva, mejoró sus vínculos y lo orientó hacia el servicio a los demás.
Especialistas consultados abordan el concepto de espiritualidad. Para el psicólogo Esteban Padilla, las respuestas a preguntas fundamentales son de índole espiritual y ayudan a llenar un vacío existencial. El sacerdote jesuita Emmanuel Sicre la define como tomar conciencia de formar parte de algo más grande. Mario Quintana, economista y estudioso, y Elizabeth Murphy, acompañante espiritual, coinciden en ver la espiritualidad como una dimensión inherente a la vida cotidiana, no separada de lo material.
Estas experiencias individuales muestran distintos caminos por los que la búsqueda de sentido puede influir en la vida de las personas.
