Tras adquirir una casa a bajo precio, una pareja emprendió la renovación de un baño obsoleto. El proyecto, documentado en redes sociales, muestra cómo cambios en revestimientos, mobiliario e iluminación lograron un espacio más funcional y luminoso sin alterar la estructura original.
Una pareja decidió comprar una casa a bajo precio y asumir personalmente su remodelación. El proceso comenzó por el baño, un ambiente que suele evidenciar el paso del tiempo con azulejos gastados, sanitarios antiguos y una distribución poco práctica.
El punto de partida fue un espacio con colores apagados, revestimientos pesados y una sensación de encierro. En lugar de una demolición completa, el primer paso fue simplificar visualmente el ambiente: se retiraron muebles que ocupaban mucho lugar, se actualizaron superficies y se mejoró la iluminación.
Una de las decisiones clave fue mantener la distribución original de la fontanería para evitar costos elevados. El cambio más significativo fue reemplazar una bañera de grandes dimensiones por una cabina de ducha en tonos oscuros con mampara de vidrio. Además, se incorporó un vanitory más liviano, un espejo con luz propia y una iluminación mejor planificada.
La paleta de colores también se modificó, optando por tonos claros que, combinados con detalles en madera y negro, contribuyeron a una percepción de mayor amplitud y luminosidad. El resultado final es un baño unificado, funcional y con una estética actual, logrado mediante una reforma parcial que respetó la estructura básica del espacio.
