El pontífice calificó el conflicto como un «fracaso de la humanidad» e instó al diálogo por el desarme, en un mensaje que ha recibido amplio respaldo internacional.
En un discurso dirigido a la comunidad internacional, el Papa León XIV intensificó su condena a los conflictos bélicos, especialmente en Medio Oriente, definiéndolos como un «fracaso de la humanidad» y un «escándalo para la familia humana». El pontífice hizo un llamado a los líderes mundiales a priorizar el diálogo sobre el desarme y a rechazar la «idolatría del dinero y la fuerza».
Estas declaraciones se enmarcan en una postura de la Santa Sede que promueve la paz y la solución diplomática de los conflictos, una línea que recuerda a las tomadas por pontífices anteriores como Pablo VI, Benedicto XV y Juan Pablo II. La posición del Papa ha encontrado respaldo en episcopados de todo el mundo y en diversas comunidades religiosas.
En este contexto, se ha señalado la postura crítica de la Iglesia Presbiteriana, a la que perteneció el expresidente estadounidense Donald Trump, frente a políticas de financiamiento de conflictos consideradas «ilegales e imprudentes». Asimismo, figuras como el arzobispo militar estadounidense Joseph William Tobin han cuestionado si ciertos conflictos cumplen con los criterios de «guerra justa» de la teología tradicional.
El mensaje de León XIV enfatiza la misión espiritual de la Iglesia y aboga por una paz basada en la negociación y la ética, distanciándose de cualquier pretensión de poder temporal. Esta postura contribuye al diálogo interreligioso y subraya la importancia de la moderación y la buena política en el escenario global.
