La historieta argentina revive a uno de sus personajes más emblemáticos con la reedición de ‘Martín Toro, sargento de frontera’, una obra que combina historia, literatura y el arte del cómic nacional.
En diversas oportunidades se ha destacado la relevancia de los personajes de la “gauchesca” dentro de la historieta nacional. El derrotero comenzó hace bastante tiempo y fue descrito concienzudamente por Jorge Morhain, uno de los protagonistas de esta literatura y guionista del recientemente publicado Martín Toro, sargento de frontera.
En su trabajo titulado “El Martín Fierro y la literatura gauchesca”, Morhain traza un paralelo entre el Fierro, inicialmente lectura de folletín que les era leído a los gauchos por el pulpero que sabía leer, y la historieta, género considerado de segunda categoría, producido para entretener a niños y ociosos. El cómic nacional fue cuna de fantásticos autores, como lo demuestra El Eternauta de Oesterheld, recientemente llevado a la pantalla en formato serie.
La historieta argentina tuvo su auge entre las décadas de 1930 y 1990. En ese período florecieron personajes de la más variopinta clase, desde errantes sumerios hasta viajeros de las estrellas o cow-boys del lejano Oeste. Entre los que se desarrollaban en latitudes locales sobresalieron los gauchos y los milicos de frontera. Enrique Rapela arrancó con su serie “El Huinca” y “Fabián Leyes”, pero también estaban “Lanza seca” o “Lindor Covas, el cimarrón”.
En 1954, Carlos “Chingolo” Casalla creó al que sería el personaje más popular de todos los milicos fortineros: el “Cabo Savino”. A Savino le seguirían nombres como “Facundo Cruz, cuchillero”; el “Capitán Camacho” y el colorado del Monte, teniente Asencio del Pino, conocido en la frontera como “Pehuén Curá”. Acompañando a estos, en la recordada revista El Tony de Columba, brillaba el sargento Martín Toro, cuyas singulares aventuras escribía Jorge Morhain y que ilustraron diversos nombres, entre ellos Carlos Magallanes, recordado por la fuerza y calidad de los detalles camperos de su trazo.
Este es el tándem del Martín Toro, sargento de frontera publicado en 2025 por Duma editores, que presenta un interesante prólogo de Ricardo De Luca. Morhain vive en uno de los arrabales de Buenos Aires, sitio que en su niñez era pleno campo. En 1994, junto con el colega Mariano Ramos, se publicó en la revista de Antropología de la UBA un primer artículo que reseñaba investigaciones en el Fortín Miñana (1860-1863), el primer fortín excavado en la historia de la Arqueología Argentina.
Un periodista de LA NACION se comunicó para hacer una entrevista. El entrevistador demostró un extenso conocimiento del período histórico conocido como la “Conquista del Desierto”. Al preguntarle “off the record” cómo conocía tanto del tema, respondió: “Es que yo era el que escribía Martín Toro y Pehuén Curá”. Dicho periodista era el gran Jorge Morhain. Tiempo después, tuvo la oportunidad de mostrarle los fosos del Fortín Miñana, y él, emocionado, dijo que era la primera vez que visitaba uno de estos lugares históricos, que los había imaginado tanto en su mente y volcado en palabras cientos, miles de veces, pero jamás sus pies habían hollado el espacio en donde moraban estos restos.
Su compañero de ruta en esta nueva publicación del sargento Toro es el dibujante Carlos Magallanes, quien se inició colaborando con el gran Enrique Rapela en “El Huinca” y en “Fabián Leyes”.
