La actriz contó en su podcast cómo Hilary Swank reaccionó al ser eliminada de la serie en los años 90, y cómo ese revés terminó impulsando su carrera hacia el Oscar.
El paso de Hilary Swank por Beverly Hills 90210 fue breve, pero quedó en la memoria de sus compañeros. La actriz se incorporó a la serie en la octava temporada (1997–1998) interpretando a Carly Reynolds, una joven madre soltera que trabajaba como camarera. Su personaje, que mantenía un vínculo sentimental con Steve Sanders (Ian Ziering), representaba un contraste con el universo privilegiado de la serie. Sin embargo, su participación fue corta: Carly Reynolds fue retirada de la historia dentro de la misma temporada, tras solo 16 episodios.
Con el tiempo, aquel despido se convirtió en una anécdota curiosa, ya que Swank poco después alcanzó reconocimiento internacional con papeles que le valieron dos premios Oscar, por Los muchachos no lloran (1999) y Million Dollar Baby (2004). Pero en el momento de la noticia, la actriz sintió que su carrera se acababa.
Así lo relató Tori Spelling en su podcast 90210MG, en el episodio del viernes 17 de abril, junto a su amiga y excompañera Jennie Garth. “Ahora bien, para todos los que me escuchan, esto es desde mi perspectiva y basándome en mi memoria. No voy a citar textualmente lo que dijo. Pero así es como lo vi suceder”, comenzó Spelling, describiendo la escena.
Spelling contó que ella y Swank se habían hecho muy amigas mientras trabajaban juntas. “Hilary y yo nos habíamos hecho muy amigas. Había salido con ella y Chad, y habíamos pasado tiempo juntas”, dijo, refiriéndose al entonces esposo de Swank, Chad Lowe. “Yo era como su refugio en el set, y ella me hablaba de todo. Y me dijo: ‘Paul Wagner quiere hablar conmigo en su oficina. ¿Sabes de qué se trata?’. Y no, la verdad que no lo sabía”.
La anécdota continuó con Tori esperando mientras Swank entraba a la reunión y regresaba momentos después, devastada. “Entró, regresó llorando y entró a mi camerino. Cerramos la puerta y me dijo: ‘Me acaban de despedir. Me están echando del programa’”, relató Spelling. “Y yo me quedé como: ‘¿Qué?’. No había oído nada de esto, no sabíamos nada. Estaba llorando desconsoladamente”.
Lo que más impactó a Spelling fue el temor de Swank sobre lo que ese revés significaría para su futuro. “Y recuerdo —y no voy a expresarlo con exactitud— que ella dijo algo así como: ‘Dios mío. Si me despiden de 90210, nunca lo lograré’”.
Como señaló Spelling, ese giro inesperado acabó abriendo la puerta a uno de los papeles más importantes de la carrera de Swank. “Lo irónico es que si se hubiera quedado en Beverly Hills 90210, no habría podido audicionar para Los muchachos no lloran. No habría podido conseguir ese papel, interpretarlo y luego ganar un premio Oscar por su actuación”, reflexionó la actriz. Spelling reconoció que, en ese momento, la serie ya no estaba en su mejor momento: “Pero ella realmente sentía que… estábamos en nuestra octava temporada. Ya no estábamos en nuestro apogeo… Como si pensara: ‘Dios mío, si no puedo mantener un trabajo en una serie de televisión popular, nunca llegaré a ninguna parte. Mi carrera se acabó’”.
