La obra protagonizada por Guillermo Francella en el teatro Metropolitan no solo brilla por su elenco, sino también por una puesta en escena innovadora que transforma cada función en un espectáculo inmersivo.
Desde el 28 de marzo, la obra Desde el jardín se presenta en el teatro Metropolitan de Buenos Aires, con la adaptación y dirección de Marcos Carnevale. Basada en la novela de Jerzy Kosinski, la historia sigue a Chance, un jardinero ingenuo y sin ambiciones, interpretado por Guillermo Francella, que ve su vida cambiar tras la muerte del dueño de la casa donde trabaja. El elenco se completa con Andrea Frigerio y Martín Seefeld.
Más allá del éxito de taquilla, la obra recibe elogios por su escenografía, diseñada por Julieta Kompel junto a Gonzalo Córdoba Estévez. La puesta en escena busca crear una experiencia inmersiva que va más allá de la tridimensionalidad.
El proceso creativo
Según Kompel, el desafío fue adaptar una historia conocida del cine y la literatura al lenguaje teatral, manteniendo la esencia pero proponiendo una nueva lectura. El equipo trabajó en conjunto con el director y los departamentos de iluminación, video, producción, técnica y vestuario para definir el código visual.
El jardín como espacio simbólico
El jardín, que da título a la obra, es uno de los cuadros más especiales. Se construyó con módulos suspendidos y a piso, combinados con proyecciones de fondo, telas traslúcidas sublimadas y plantas reales, creando profundidad y liviandad. Los actores pueden circular entre los elementos, potenciando la inmersión. La iluminación, diseñada con David Seldes, aporta distintos climas según la escena.
Además, la puesta incluye dos grandes carros que representan interiores de la casa, un auto real intervenido con movimiento visible, un set de TV de época y una abstracción de lago, entre otros recursos escénicos.
