El gobernador bonaerense Axel Kicillof recorrió la provincia de Córdoba con actividades gremiales, educativas y de gestión, evitando un encuentro oficial con el mandatario local Martín Llaryora.
Axel Kicillof realizó una gira por la provincia de Córdoba, con paradas en el valle de Punilla y la capital cordobesa, en una agenda que combinó actividades institucionales y políticas. La jornada comenzó en el Congreso de Fatsa en La Falda, de fuerte contenido gremial, y continuó con reuniones de gestión en varios municipios.
El gobernador bonaerense buscó mostrar una faceta federal y de cercanía con sectores productivos y educativos, en un territorio clave de cara a las elecciones de 2027. Durante su visita, no se registró un encuentro oficial con el gobernador Martín Llaryora, quien mantuvo su propia agenda en Villa de Soto, departamento Cruz del Eje. La ausencia de reunión refleja la distancia estratégica que el oficialismo cordobés prefiere mantener en el actual contexto nacional.
El intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, recibió a Kicillof en su despacho y destacó que «es una persona sencilla, muy carismática, que realmente sorprendió a todos por su amabilidad». Cardinali señaló que compartieron una hora de charla sobre la visión de los cordobeses y la posibilidad de un armado nacional, aunque advirtió sobre el rechazo local hacia Cristina Fernández de Kirchner.
Más tarde, en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Kicillof presentó su libro «De Smith a Keynes: siete lecciones de historia del pensamiento económico» y firmó convenios educativos. En ese marco, criticó al gobierno nacional: «Lo de Milei es un experimento fracasado a escala mundial, es un experimento de la ultraderecha que están llevando adelante». También aseguró que «a Milei le queda poco» y llamó a un «gran acuerdo del peronismo» para defender la educación, la salud, las Malvinas y el trabajo. Pese a sus declaraciones, cerró diciendo: «No estoy de visita como candidato».
