La Vicepresidenta no fue convocada al acto religioso en la Catedral Metropolitana, según confirmaron fuentes de su entorno.
El Tedeum por el 25 de Mayo se realiza tradicionalmente en la Catedral Metropolitana. En 2024, el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel asistieron pese a las tensiones internas. Para la edición de 2025, en el entorno de Villarruel se informó que no recibió invitación formal al evento.
El sábado 24 de mayo, voceros de la Vicepresidencia difundieron: “La invitación del 25 de mayo próximo la cursa formalmente la Secretaría General de la Presidencia a través del área de ceremonial. La vicepresidente de la Nación no ha sido invitada”.
Desde la Secretaría General de la Presidencia indicaron que existió una decisión de Presidencia de no cursar la invitación. “El evento tiene un proceso de protocolo y de custodia que impide una invitación sobre la hora”, señalaron. Como ejemplo, mencionaron que en 2024 y 2023 la convocatoria se realizó con una semana de antelación.
Tres funcionarios del Poder Ejecutivo mostraron a Infobae la invitación protocolar para los actos del “216º Aniversario de la Revolución de Mayo”. Según el documento, los asistentes deben presentarse a las 9 horas en Reconquista y Bartolomé Mitre para retirar la acreditación. No se permitirá el ingreso a la Catedral después de las 9:30 horas. El Tedeum comenzará a las 10 horas y finalizará a las 10:45. Luego, los funcionarios se trasladarán al Cabildo de Buenos Aires para entonar el Himno Nacional Argentino, con finalización prevista a las 11:15 horas. El código de vestimenta es formal y se solicita usar escarapela.
En el entorno del presidente Milei se afirmó que “al Tedeum también puede invitar la Iglesia”, en referencia al Arzobispado de Buenos Aires, presidido por el arzobispo Jorge García Cuerva. “Obviamente que para todo el resto no está invitada”, agregaron.
Voceros oficiales del Arzobispado respondieron: “Las invitaciones al Tedeum son responsabilidad exclusiva de la Presidencia de la Nación”. El protocolo establece que el Presidente solicita la celebración al Arzobispo; una vez aceptada, las invitaciones, el protocolo y la seguridad corren por cuenta de la Secretaría General de la Presidencia. El Arzobispado interviene solo en lo litúrgico.
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